
Candi Sosa
por Manny González
Años atrás, uno de mis lugares favoritos era La Masía, un
restaurante español situado en West Hollywood cuyo ambiente, debido
a la cordialidad de sus dueños y empleados, así como la calidad y
variedad de la comida, el servicio y el entretenimiento, era el
lugar donde acababa cualquier trajín.
Esas inigualables noches bohemias eran complementadas magistralmente
por una cantante que lo mismo entonaba un seductor bolero que un son
o un cha-cha-chá. Era Candi Sosa, quien noche tras noche compartía
con los presentes sus vivencias musicales, ofreciéndonos temas como
Para quedarme contigo, Piel de árbol, Caribbean Blue y Llamada a
Collect, todos compuestas por ella, y que más tarde grabara en su
álbum Cuba...Mi corazón te llama.
Para rememorar su historia, hay que remontarnos a un pequeño pueblo
en la parte central de Cuba, Covadonga, cuyo nombre provenía de una
central azucarera. Ahí, rodeada de cañaverales y palmas nació
“aptamente bautizada antes de la llamada “revolución” Dulce María.
Dicha rebelión forzó a la familia a que se mudara a La Habana, yendo
a vivir junto al Centro Cultural Cubano Norteamericano, donde un día,
fascinado por su interés, el maestro Oswaldo Farrés le preguntó si
estaba interesada en cantar. Cuando ella dijo sí, con el permiso de
sus padres, la matriculó en la escuela.
Pronto, a la alumna de Osvaldo la comenzaron a llamar “la niña
prodigio”, y un día, mientras le compraba leche a su abuelita, Fidel
Castro se apareció a comprar tabacos. Cuando los que lo rodearon le
dijeron lo bien que cantaba la niña, ella entonó un tema muy
patriótico, titulado Sueños de un guajiro. Al terminar él la levantó
en sus brazos y aprovechó para hacer uno de sus acostumbrados
discursos, alegando que el futuro de Cuba estaba en niños como ella.
A raíz de eso, llegaron varios milicianos a su casa para informarle
a sus padres que Dulce iba a ser enviada a Rusia, porque Fidel
quería que estudiara ópera en Moscú.
Como su familia no quería que ella se convirtiera en la propiedad
del gobierno, para protegerla, la enviaron junto a su hermana María
y su hermano Pastor a Estados Unidos como parte del programa Pedro
Pan, llegando al campamento La Vírgen de La Caridad [Florida City],
donde estuvieron por seis meses. Más tarde, los tres fueron
reubicados en casa de una familia mexicana de Long Beach,
California, donde vivieron por dos años, hasta que llegaron sus
padres.
Considerando a la música como su salvavidas, Candi comenzó su
carrera profesional a los 13 años de edad tras enfrentar y superar
agonizantes dificultades personales y familiares, formando parte de
un grupo de rock con su hermano y otros jóvenes cubanos que tocaban,
por decir así, donde los llamaran, de Las Vegas a Glendale y del
Hollywood Palladium al Coconut Grove, así como de Puerto Rico a
México y de Francia al Japón.
Luego, después de convertirse en solista, acompañada por su guitarra,
se presentó por un tiempo en Don Pepe's y Luminarias. Fue a Puerto
Rico por un mes y se quedó cinco años, cuando le ofrecieron hacer
temporada en el club de mas popularidad, en el Hotel La Concha.
También presentó el show del Hotel Conquistador, “Sugar's Lounge” .
Después de años de estancia en La Masía, se mudó a Miami, tras ser
invitada a participar con su orquesta en La Calle Ocho. Mas tarde,
fue una de las regulares en el cabaret Tropigala, donde Guillermo
Alvarez Guedes la vio y la llevó al Málaga, donde estableció su
propio espectáculo “Cubana y más.” Candi tambien formó parte de la
orquesta de Juan Pablo Torres junto con Israel Kantor. Con él, se
presentó en varias ocasiones junto al maestro Tito Puente y Paquito
D'Rivera, entre otros.
Candi ha acompañado a Andy García y Celia Cruz en el Carnaval Azúcar;
a Oscar D'León en el Coliseo y a Anita O'Day y Eddie Cano en Jazz on
the Hill. Aparte de su propio disco, ha grabado con la HMA Band, la
Orquesta de Jazz de 23 miembros, y en los discos Caravana Cubana y
Late Night Sessions para Alan Geik y “Perico” Hernández.
Dos de los logros que más aprecia son su inspirado y hermoso popurrí
durante un homenaje que en vida le ofreció Andy García a Celia Cruz,
en el que hasta la “guarachera de Cuba” se paró a aplaudirla. El
otro fue cuando, después de tantos años y sacrificios, pudo regresar
a La Habana para cantar en el famoso cabaret Tropicana.
Siempre conocida por su cultivada voz y su extensión vocal, Candi
interpreta, con igual maestría, la salsa más caliente y los más
sentimentales y suaves boleros en español, así como blues y baladas
en inglés. Actualmente está preparando un disco de temas que grabó
con Hyme Wewak antes de que éste falleciera. En la grabación, Harry
Scorzo le ha agregado las cuerdas, y el hijo de Hyme, Mauricio, es
el baterista.
Además, Candi está trabajando en otro proyecto que, aparte de
incluir sus propias composiciones, contiene dos temas inéditos del
maestro Armando Manzanero. Con arreglos y la producción del Dr.
Raymond Torres, el disco incluye a Alex Acuña en la batería y la
percusión, John Peña en el bajo, Ramón Stagnaro en la guitarra,
Justo Almario en el saxo y flauta, y Ramón Flores en la trompeta.
Scorzo se encarga de las cuerdas.
Candi canta todos los fines de semana en el restaurante Havana Manía
de Redondo Beach. Para contactarse con ella, vayan a su página web :www.candisosa.com