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PORTADA

PEDRO BRULL
Con brillo propio
Por Sergio Burstein
Que conocido durante veinticuatro años como el vocalista principal
de la Orquesta Mulenze, un conjunto musical puertorriqueño que, en
desmedro de sus destacadas dotes artísticas, no alcanzó la
popularidad obtenida por otros grupos. Y es que la Mulenze, a pesar
de tener siempre canciones bailables en su repertorio, practicaba un
estilo demasiado sotisticado para el gran público que sigue la
música popular.
Pero la hora del desquite parece estar a punto de llegar para el
bonachón cantante, quien acaba de iniciar una carrera solista bajo
la batuta del gran Gilberto Santa Rosa, el mismo que produjo y lanzó
a través de su nuevo sello el primer disco solista de Brull,
acertadamente titulado Pronósticos. Es con este amplio recorrido de
vida que el simpático sonero llega a Los Angeles para presentarse en
el Florentine Gardens de El Monte, y lo que sigue es una entrevista
otorgada en exclusiva por el mismo artista a nuestra revista,
directamente desde la Isla del Encanto.
¿Cuáles fueron sus razones para dejar la Mulenze?
Llega un punto en el que cada cantante desea ser solista. Además, la
Mulenze siempre hizo cosas increíbles, con álbum nuevo o sin él;
pero hacía más de cinco años que no grabábamos nada. Todo se había
estancado, y yo ya tenía el deseo de hacer lo mío. No hubo nada
personal en mi decisión, porque Edwin Morales [director del conjunto]
es mi compadre, y considero a cada uno de los integrantes de la
orquesta como parte de mi familia.
De todos modos, para ellos fue un poco difícil aceptar el cambio,
porque se trata de una orquesta en la que los músicos se han
mantenido estables por muchos años; los que están actualmente tienen
más de 16 años con ella, y lo hacen por la proyección musical que se
les brinda. La Mulenze sigue, porque el único que se salió fui yo; y
tienen ahora a un cantante talentosísimo que se llama Juan García.
¿Por qué no ha logrado lanzar discos la Mulenze en los últimos
años?
Originalmente grabábamos por nuestra cuenta y le dábamos el disco a
una compañía para que lo difundiera, pero a poco a poco se fue
haciendo más difícil trabajar de ese modo. Tuvo que ver en esto el
hecho de que manejábamos conceptos que fueron quizás un poquito
revolucionario, porque fuimos los primeros en usar sintetizadores
dentro de la salsa, por ejemplo, y trabajábamos rítmicamente fuera
del beat en el que se establece el patrón de la clave. Fue una
innovación que no fue muy bien aceptada por los grupos que estaban
establecidos, aunque nos dio respeto y una identidad propia. Nunca
perdimos de vista al bailador, aunque quisimos darle unas variantes
de jazz a todo aquel que le gustara la música.
Antes de la Mulenze, Ud. ya había estado en varias orquestas,
o sea que tuvo la oportunidad de educarse mucho vocalmente.
Sí, todo eso sirve como escuela. Empecé en los 70s cantando en
orquestas que tocaban dentro del área de Vega Baja, mi pueblo natal.
En el 79 tuve la oportunidad de trabajar con el maestro Bobby
Valentín, y fue entonces que conocí a la Mulenze, porque ellos
estaban grabando en su estudio. Ese mismo año grabé con la orquesta,
y al siguiente empezamos a trabajar juntos, lo que se prolongó hasta
el 2004. Creo que grabé con ellos unos quince o dieciseis discos,
además de hacerlo con Don Perignon y en otros trabajos que reunían a
varios cantantes, y que me sirvieron para poder difundirme a nivel
internacional.
En una época, la Mulenze tuvo sólo dos cantantes, pero a
partir de los 90 ya tenía a tres; ¿le molestó de algún modo tener
esa competencia?
No, porque eso nos permitió tener tres estilos vocales distintos,
dándole una mayor variedad al público para que se deleitara. Los que
llegaron a La Mulenze a partir del año 80 lo hicieron para
enriquecer a la orquesta con tendencias nuevas que nos brindaron una
variación dentro del género que estábamos proyectando.
¿Cree que ha quedado algo de la Mulenze en el plano
instrumental dentro de su disco solista?
No; esto es completamente diferente, sin que eso signifique que haya
cambiado de género musical. Me he puesto incluso a cantar en tonos
más altos, para darle otro color a mi música y hacer justamente que
lo mío sea diferente a lo de la Mulenze, que tiene un sonido
distintivo que no quiero copiar, aunque fui parte de él.
Ahora tiene una flauta y un cuatro que no existían en la Mulenze, ¿verdad?
Esas son creaciones del maestro José Lugo [productor musical del
trabajo], quien también trabaja en los discos de Gilberto Santa Rosa
y Víctor Manuelle, entre otros. Estoy trabajando con el mismo
formato en vivo, donde he adaptado los temas de la Mulenze al
concepto que tengo ahora. Es por eso que quienes vayan a verme
cantar podrán escuchar temas clásicos como No hay manera Filomena,
Al pasar los años, Mi negrita, Anoche aprendí y Con pocas palabras
basta. Se trata de algo que siempre va a estar presente en mis
shows, porque pasé con esa orquesta una gran parte de mi vida.
Si no ha mantenido el estilo musical de la Mulenze, como Ud.
afirma, sí se puede decir que le ha quedado su sentido del humor,
porque el disco nuevo tiene por ejemplo un corte que se llama Así
gordito me quieren, donde hace un dúo con Tito Nieves, ¿sí?
Me gusta esa picardía que se utilizaba antes en los discos, y creo
que ha funcionado muy bien con el público actual, porque ésa canción
está como número 1 en Puerto Rico. Va a ser difícil cantarla juntos
en un escenario, pero es algo que queremos hacer de todos modos.
Hace dos años, cuando Tito se encontraba grabando el disco que le
dedicó a su hijo, me enteré de que el estudio donde lo estaba
haciendo quedaba cerquita de mi casa; y cuando fui a verlo, me dijo
que lo ayudara a hacer unos soneos, porque él estaba muy cansado, ya
que había grabado el disco en un solo día.
Lo hice, y al final me dijo que me iba a regalar un tema que no iba
a grabar; lo escuché y le propuse que lo hiciéramos juntos, pero él
me dijo que me consiguiera otro que fuera alusivo a nosotros. Fue
así que llegó la idea del Sr. Lenny Prieto, pianista de Gilberto
Santa Rosa, que escribió esta canción con los arreglos de Lugo. Fue
muy interesante, porque no me dijeron nada; pero cuando la escuché,
me encantó de primera intención. La buena suerte hizo que Tito
estuviera justo en Puerto Rico; nos reunimos en el estudio, y
aquella fue una tarde de comida, alegría y buena música [risas].
Hay gente que cree que ‘sonear’ es lo mismo que ‘cantar
salsa’, cuando no cualquiera puede hacerlo; pero Ud. es todo un
experto en el rubro. ¿Cómo lo consiguió?
El verdadero sonero es el que tiene la posibilidad de improvisar en
el acto y de rimar las estrofas de distintos modos, dependiendo de
la temática o del coro de cada canción. Yo creo que es algo que
puedes desarrollar escuchando a otros o leyendo hasta el periódico,
para documentarte y enriquecer tu vocabulario, de tal modo que
puedas meterte en la dinámica. Es bien interesante, porque para
nosotros los latinos, esto viene de los españoles y su concepto de
las décimas.
Algunos reggaetoneros juran que son buenos en la improvisación,
pero en vivo demuestran lo contrario. Sin embargo, hay ‘salseros’
que han grabado con artistas de ese género, como el mismo Tito
Nieves. ¿Ud. lo haría?
Sí, porque hay que estar a la par con los tiempos, como decía doña
Celia Cruz. No hay que cerrar los ojos al hecho de que siempre se
han dado cambios dentro de la música. De hecho, esto del reggaetón
viene de los 70s; uno de los primeros que lo hizo fue Tito Allen,
como producto de la fusión entre su cultura de origen y la de
Estados Unidos, donde vivía. Han habido cosas como el boogaloo, el
jala jala y la charanga que han aparecido en el camino y que no se
pueden ignorar. La variedad es positiva; hubo un tiempo que acá en
Puerto Rico los artistas hacían de todo, cuando ahora los que hacen
salsa se especializan en salsa, los que hacen merengue se
especializan en merengue y los que hacen reggaetón se especializan
en reggaetón. Pero lo bueno es que existe de todos modos un mercado
en el que tienes la oportunidad de hacer cualquier tipo de ritmo que
quieras.
Hablando de eso, su nuevo disco incluye un bolero, Señora
tristeza…
Eso fue muy interesante. Me encontré en la calle con un señor que me
dijo que su hijo cantaba y componía, y que quería que lo conociera.
Fue así que me enteré de la existencia de Jorge Báez, un muchacho
que tiene un talento increíble y que me dio esta canción suya, que a
Gilberto le encantó, y que me ha dado la oportunidad de volver a
grabar un bolero tras muchísimos años, porque no lo había hecho
desde el primer disco con la Mulenze. |