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NOSTALGIA

DESI ARNAZ
(1917-1986)
Un fenómeno histórico
Por Manny
González
manny@comoenla.com
Escribir artículos sobre personas que en vida fueran reconocidas
dentro de su género, cualquiera que éste sea, siempre ha sido un
esfuerzo complicado, debido a que la información en que estos
escritos se basan es casi siempre de segunda mano, o viene
mayormente apoyada en ambiguas entrevistas e insípidos comunicados
de prensa.
En esta ocasión, escribir nostálgicamente acerca de Desi Arnaz se
nos hace singular por dos importantes razones: la primera es su
extenso y grandioso currículo, y la segunda es que tuve el placer de
conocerlo y departir con él en los años 60 y 70, después de su
divorcio de Lucy. A Desi le encantaba festejar cualquier ocasión y,
francamente, se podía considerar una eminencia cuando hablaba de
cine, de música, de televisión, o de política.
Desiderio Alberto Arnaz y de Archa III nació el 2 de marzo de 1917
en Santiago de Cuba, la cuna del son, siendo hijo único de un
acaudalado terrateniente y político –de hecho, su padre era el
alcalde de Santiago y mantenía tres haciendas que manejaba al mismo
tiempo–, y teniendo como madre a Dolores de Acha.
Cuando Desi tenía 15 años, su padre fue elegido Representante al
Congreso de la República, y mientras la familia se preparaba para
mudarse a La Habana, el golpe de estado liderado por el entonces
sargento Fulgencio Batista derrocó a la dictadura del General
Gerardo Machado. Como resultado, todos los miembros del gobierno
fueron encarcelados y sus propiedades saqueadas y quemadas. Huyendo,
Desi y su madre se refugiaron en Miami, Florida, que entonces como
hoy era el refugio predilecto de la clase cubana acomodada, llevando
poco más de la ropa que vestían.
Después de una vida de comodidades y de riqueza, la pobreza, los
prejuicios y las dificultades que Arnaz descubrió en Miami fueron
horripilantes, viéndose obligado, para sobrevivir y mantener a su
madre, a trabajar vendiendo plátanos o limpiando jaulas en una
tienda que vendía pájaros, aunque ya llevaba el ritmo en la sangre,
y tocaba congas y la guitarra donde lo dejaran.
Por su parte, su padre, después de pasarse seis meses en una prisión
cubana, fue enjuiciado y liberado, y salió para Miami a reunirse con
su familia, sin un solo centavo. A su llegada, la ex familia de alta
clase se radicó en un almacén donde la mayor parte del tiempo se
pasaba literalmente, según la autobiografía de Desi “matando ratas”.
Gracias a las conexiones que su padre todavía tenía en la comunidad
de La Florida, Desi pudo conseguir una audición con el Sexteto
Siboney, logrando una oferta de trabajo con la orquesta del
legendario catalán Xavier Cugat, el músico que introdujo con gran
éxito a los sobrios oídos estadounidenses su dudosa versión de la
rumba cubana. La única estipulación en el contrato era que Desi
tenía que graduarse de la secundaria. A los 16 años de edad, Desi se
unió a la banda de Cugat, con la que permaneció por un año en giras
y presentaciones, con un sueldo de 25 dólares semanales.
Al cabo del año, tras aprender el negocio y perfeccionar su
presentación, llegó a un acuerdo con Cugat para lanzar su propia
banda, llamada Desi Arnaz y su Xavier Cugat Orquestra. Dirigiendo
esa orquesta, que mezclaba música latino-cubana con sonidos de 'big
band' y su melodramática voz, Desi originó la “congamanía” en los
mejores sitios de Miami. Tanto así que lo llamaban “The Conga King”.
De Miami brincó a Nueva York, donde en todas las salas de baile se
veían filas de gente serpenteando por la pista y coreando el famoso
“One-two-three-kick!”.
Ese éxito le brindó en 1939 la oportunidad de actuar, aunque en un
papel menor, en la obra teatral musical de Rodgers y Hart Too Many
Girls. Tras un auspicioso comienzo, los productores decidieron
incrementar su papel, creando para él el de Miguelito, con el que,
al final del primer acto, Arnaz lideraba a todos los actores de la
obra con una conga que arrebataba a las audiencias.
El éxito de la obra hizo que los estudios de RKO la llevaran a la
pantalla grande y para Desi, su primer día en el estudio fue
inolvidable, sobre todo cuando le presentaron a la actriz principal,
quien acababa de llegar de otra filmación, aún maquillada de rubia,
mal vestida y con un ojo morado.
Esa actriz de 29 años se llamaba Lucille Ball, y Arnaz siempre contó
que para él, se trató de amor a primera vista. Después de un breve
romance, la pareja se fugó para casarse durante la gira promocional
de la película, y aunque la cinta no tuvo éxito alguno, le ganó a
Desi un contrato con el estudio por 2 años, en los que acompañó a
Gloria Swanson en Father Takes A Wife y desempeñando además el papel
principal en la comedia Four Jacks and A Jill.
Emergiendo como un símbolo sexual latino, actuó en películas de
guerra como The Navy Comes Through, con Jackie Cooper, y en Bataan,
con la que ganó un Photoplay Award. De paso, recordando quizás su
niñez, se compró un rancho en el pueblo de Chatsworth, en el valle
de San Fernando, al que aptamente llamó Desilu.
Arduo defensor de la libertad y de los derechos humanos que había
encontrado en su nuevo país, durante la Segunda Guerra Mundial se
enlistó en la fuerza aérea, sirviendo dos años, para luego
participar en la Caravana de Hollywood, recaudando fondos para The
Army and Navy Relief.
Desgraciadamente, debido a sus conflictivas carreras, Desi y Lucy se
mantuvieron separados por largo tiempo, y Arnaz, cuya tendencia era
vivir la personalidad del “Playboy Latino”, participó en varias
conocidas infidelidades con otras actrices, entre ellas, la
bellísima Betty Grable. En 1944, Lucille Ball le presentó el
divorcio; pero la pareja se reconcilió, y tras su alta del servicio
en 1945, comenzaron a buscar proyectos en los que trabajaran juntos.
Entre 1946 y 1949, Desi se concentró en la música, grabando varios
cortes contagiosos para la RCA Victor, entre ellos Babalú y El
Cumbanchero, con los que logró su meta de combinar el ritmo de
Machito con la melodía de André Kostelanetz. Después de grabar su
última sesión para Victor en 1949, volvió a dirigir su atención a
Hollywood, poniendo su carrera musical en segundo plano permanente,
aunque una de sus anécdotas favoritas era recordar cuando se
presentaba en Nueva York con su orquesta en el club La Conga, donde
compartió la tarima con Jorge Negrete y el compositor cubano Eliseo
Grenet (autor de Mama Inés).
A Arnaz siempre le gustó ser él mismo, un carismático director de
orquesta, y tras lanzar una nueva banda, protagonizó el musical
Cuban Pete, sirvió como director musical para el programa de radio
de Bob Hope y fue un éxito total en el espacio del periodista y
animador Ed Sullivan Toast of the Town. Además, continuamente se
presentaba en importantes clubes como el Ciro's de Los Angeles, el
Palace de San Francisco y el Copacabana de Nueva York, aparte de
aparecer en la cinta de Columbia Pictures Holiday In Havana.
En ese tiempo, Lucille Ball actuaba en un popular programa de radio,
My Favorite Husband, y para poder salvar el matrimonio, le presentó
la idea a CBS para que convirtieran la serie radial en un programa
de televisión, con la condición de que Desi hiciera el papel de su
esposo. CBS vetó la idea porque pensaba que la serie no triunfaría,
ya que Desi era hispano, además de tener un fuerte acento cubano.
Para demostrarle lo contrario, la pareja formó Desilu Productions, e
inició una gira por el país, actuando en directo para dar cuenta de
que sí tenían posibilidades. Después de una exitosa gira, Lucille
Ball negoció un contrato inconcebible en esos tiempos, especialmente
para una mujer: sus condiciones fueron que Desi, su esposo real,
actuara como su marido en el programa, y que Desilu Productions
tuviera el control creativo de la serie. Con sus ahorros personales,
que sumaban 5,000 dólares, ambos produjeron el episodio piloto.
El programa debutó en 1951, poco después del nacimiento de su hija,
Lucie Arnaz, y I Love Lucy, con Lucille Ball y Desi Arnaz como los
Ricardo, se convirtió en un éxito inmediato, siendo Lucy la figura
más conocida de la serie, y Desi el que rompió esquemas con sus
innovadoras ideas, como la de grabar los programas con tres cámaras
y en diferido en lugar de en vivo, como se había hecho hasta
entonces. De 1951a 1956, Lucy y Desi tuvieron al fin su buscado
proyecto compartido.
En 1952, I Love Lucy fue el primer programa de televisión que contó
con una audiencia de 10 millones, record que sobrepasó en 1953 con
44 millones, cuando Desi convenció al patrocinador de la serie,
Phillip Morris, de que Lucy tuviese su hijo en uno de los episodios.
Cuatro años más tarde, los ingresos del programa se contaban en
cifras de seis ceros, y en las reposiciones posteriores, Ricky y
Lucy Ricardo hicieron reír a millones de personas en todo el mundo.
En 1954, Desi y Lucy fueron contratados por MGM para que
protagonizaran The Long Long Trailer, una exitosa comedia que
siguieron con Forever, Darling en 1956. Para entonces, Desilu
Productions se había convertido en una de las grandes productoras de
la época, originando programas como The Loretta Young Show, Our Miss
Brooks y The Red Skelton Show.
Para 1957, cuando Desilu Productions adquirió RKO Pictures, la auto
impuesta presión de celebridad, empresario, marido, productor y
director era mucho para Arnaz; y a fines de 1959, la pareja decidió
terminar su contrato con CBS y separarse. El último show salió al
aire en abril de 1960, y Lucy y Desi se divorciaron en mayo. Lucy le
compró a Desi su parte de Desilu Productions por un elevado precio.
Tres años más tarde, Arnaz se casó con Edith Mack Hirsch, con quien
vivió hasta 1983, cuando ella falleciera. Desi se dedicó a dar
fiestas en el Balboa, su yate privado; se desligó en gran parte de
la farándula y empezó a pasar más tiempo en su casa en Del Mar y con
sus caballos de carrera en su rancho de Corona, en el Sur de
California, aunque siguió trabajando en su música y en un proyecto
para la televisión, el popular programa The Mothers-In-Law.
Por años, Arnaz luchó con el alcoholismo y, en los años 70, una
desafortunada charla en un popular programa que dirigía en las
tardes junto a Mike Douglas lo llevó virtualmente a desaparecer como
imagen pública por el resto de esa década hasta que, con la ayuda de
sus hijo, Desi Arnaz Jr., quien también es actor y músico, fue
invitado a participar en una edición de Saturday Night Live de la
cadena NBC, con el propósito de promover su autobiografía, titulada
simplemente A Book (Un libro), donde escribió cándidamente de su
vida, sus excesos, y sus infidelidades. Publicado en 1986, el tomo
permaneció por meses en la lista de los más vendidos del diario New
York Times, colocándolo nuevamente en la lista de invitados
importantes de los talk shows y programas de variedades.
En 1982, sufriendo ya de mala salud, Desi participó con un papel
estelar en el filme The Escape Artist. Un año más tarde, con la
ayuda de su hijo, empezó y completó favorablemente un programa de
rehabilitación de drogas y alcohol.
Además de I Love Lucy, Desi produjo December Bride, The Texan, Make
Room for Daddy, The Mothers-in-Law, The Lucy Show, Those Whiting
Girls y el primer episodio de The Untouchables, ubicados todos entre
los más vistos de su tiempo, además de ser el inventor –para bien o
para mal– de los llamados “rerun”.
El piloto de The Untouchables, filmado en 1959, causó una gran
controversia entre los italianos por el uso de apellidos de esa
comunidad en el programa, y la familia de Al Capone demandó a su
productor, Desi Arnaz, por un millón de dólares, porque según los
documentos, Desi estaba usando el nombre y la figura de Capone para
ganar dinero. Esta demanda molestó grandemente a Arnaz, ya que en su
niñez, él y el hijo de Capone habían estudiado juntos en Miami y
seguían siendo amigos.
Desi Arnaz fue el primer cubano en lograr no sólo una estrella, sino
dos, en el Paseo de las Estrellas de Hollywood. La primera fue por
su contribución a la cinematografía (en el 6327 de la calle
Hollywood Boulevard) y la segunda por sus aportes a la televisión
(en el 6220 del mismo lugar.)
Fuera del espectáculo, Arnaz sirvió, bajo el mandato de Richard M.
Nixon, como Embajador de los Estados Unidos en América Latina, y
contribuyó generosamente a organizaciones sin fines de lucro, entre
ellas la Universidad de California en San Diego, que mantiene en su
biblioteca la historia completa de Desiderio Alberto Arnaz y de
Archa III.
Desi Arnaz alcanzó la cúspide de la fama como músico y actor en una
época en que los artistas hispanos eran poco reconocidos en EE.UU.
En 1995, Himilce Novas, la novelista, dramaturga, poeta,
historiadora y profesora de literatura americana en la Universidad
de California, Santa Bárbara, publicó un libro titulado The Hispanic
100: A Ranking of the Latino Men and Women Who Have Most Influenced
American Thought and Culture (Los 100 hispanos: Clasificación de los
latinos y latinas que más han influenciado el pensamiento y la
cultura americana), y entre todos esos, Desi Arnaz ocupó el séptimo
puesto, solamente detrás de César Chávez, el congresista Henry
Barbosa González, el ingeniero físico nuclear Luis Walter Alvarez,
el fray Junípero Serra, el filósofo y poeta George Santayana y el
celista Pablo Casals, aunque el más sentido homenaje a su memoria
fue realizado por su propio hijo al personificarlo en el filme The
Mambo Kings (1992), cinta basada en la novela homónima de Oscar
Hijuelos.
Fumador incesante, Arnaz murió de cáncer pulmonar el 2 de diciembre
de 1986, a los 69 años de edad, en Del Mar y en los brazos de su
hija Lucie. Fue incinerado y sus cenizas dispersadas.
Un mes antes de morir, Desi habló por última vez con Lucy, quien a
su vez fallecería en 1989 de complicaciones tras una operación al
corazón. Una foto tomada durante el servicio funeral muestra a Lucy
saliendo de la iglesia y manifestando en el rostro el gran dolor que
sentía.
Para muchos, Desi murió siendo un icono que representa a las
personas que vienen a este país en busca del “sueño americano”. Para
mí, Arnaz no sólo realizó sus sueños, sino que también fue la
muralla que ha inspirado a generaciones posteriores de artistas
latinos a luchar por sus ilusiones.
A Desi lo sobrevivieron su hijo, hija y varios de sus nietos.
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