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NOSTALGIA
BELISARIO LOPEZ ROSSI
(1903-1969)
El rey del danzón puro
Por
Israel Sánchez-Coll
Belisario López nació en la ciudad de Cárdenas, provincia de
Matanzas, República de Cuba, el 7 de octubre de 1903. Desde niño,
empezó a estudiar música con la ayuda de su mamá, hasta que a
principios de la década de los 20's, la familia López se trasladó a
la ciudad de La Habana, donde Belisario continuó sus estudios
musicales, escogiendo la flauta de cinco llaves como instrumento.
Años más tarde, ingresó en la Universidad de La Habana y estudió
Derecho, graduándose de abogado especialista en Leyes sobre
Impuestos. Desde ese momento su vida quedó compartida entre la
abogacía y la música, carreras que realizaba con admirable tenacidad
y capacidad de trabajo, y puede decirse que triunfó ampliamente en
ambas.
Su debut como flautista fue con la entonces recién formada Orquesta
de Neno González, liderada por un conocido pianista, con la que
permaneció alrededor de tres años, hasta 1928, cuando decidió formar
su propia orquesta charanguera, fundando una agrupación de altura
junto con el violinista y compositor de danzones Juan Quevedo, el
pianista Raúl Valdespi, Guillermo Malherve en el contrabajo y
Gerardo Cabrera en el timbal.
Tiempo después, se unió a la orquesta el violinista y compositor
Humberto Trigo, y a mediados de la década de los 30's, se
incorporaron al grupo el cantante-sonero Joseíto Núñez y el gran
compositor y pianista Facundo Rivero, quien sustituyo a Valdespí
cuando éste decidió formar su propia charanga.
En 1937, la Orquesta de Belisario López empezó a grabar discos de 78
rpm para RCA Víctor, el sello disquero norteamericano, con el que
permaneció durante 20 años consecutivos. También merece mencionarse
que el conjunto tocó 17 años consecutivos de 1947 a 1957 en las
verbenas bailables de los famosos Jardines de la Cervecería La
Tropical, en la ciudad de Marianao, un suburbio de la capital, La
Habana.
De igual forma, Belisario amenizaba bailes en el Centro Gallego de
La Habana; en la Sociedad La Esperanza del pueblo de Bacuranao,
donde por 20 años consecutivos le puso música en vivo a la fiesta de
Año Nuevo; en el Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las
Vegas (la tierra de Neneíto Temes), además de ser contratado todos
los 25 de julio para la celebración de las fiestas patronales en
otros conocidos centros de bailes habaneros y en los del interior de
la isla, aparte de sus habituales programas de radio y televisión.
La orquesta tuvo el récord de amenizar a lo ancho y largo de la
República de Cuba cerca de 325 fiestas bailables en un solo año.
A mediados de la década de los 30's, la Orquesta de Belisario debutó
exitosamente en la recién fundada radioemisora El Progreso Cubano,
que más tarde sería rebautizada como Radio Progreso, y que se
ubicaba en ese entonces en la calle Monte de la capital cubana.
Con todo eso, Belisario, además, realizaba exitosas presentaciones
en la CMQ (Radio Centro), la RHC (La Cadena Azul de Amado Trinidad)
y más tarde en Radio García Serra y CMQ Televisión, Canal 6. Claro
que como el violinista y compositor Juan Quevedo era miembro
fundador de la orquesta, varios de sus famosos danzones clásicos
como El clarín de la selva, La Gioconda y otros, fueron estrenados y
grabados por primera vez por la Orquesta de Belisario.
En 1942, Rivero abandonó la orquesta para fundar, con miembros de su
familia, su propio grupo musical, y Belisario lo sustituyó por el
también talentoso pianista y compositor Gerardo González, quien
compuso A una rosa, Prepárate para bañarte y Prueba mi sazón, entre
otros temas. Más tarde, Malherve fue reemplazado por Mario Veuhlens
en el contrabajo.
También durante esa época, ingresó en la orquesta el cantante
Rigoberto Díaz, quien hacía un magnifico dúo con Núñez. Cabe aquí
mencionar que Joseíto también cantó y grabó con muy buenos
resultados en el célebre Conjunto de Arsenio Rodríguez, y más tarde
en el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro. Con la orquesta de
Belisario López también cantaron Fernando Collazo y Rogelio Martínez,
quien años después lograra la fama como director de la Sonora
Matancera.
Los éxitos más sobresalientes que grabó la Orquesta de Belisario en
Cuba fueron Prueba mi sazón, El dedo gordo, La Gioconda, El cadete
constitucional, Como traigo la yuca –mejor conocida como Dile a
Catalina que te compre un güayo–, Una taza de arroz, El clarín de la
selva, La flauta mágica, Marchetta, Intermezzo, El camarón, Guapacha,
Jóvenes de La Avispa, Prepárate pa' bañarte, Errante y bohemio,
Mambo azul, Dónde estabas anoche, Soy de Jaronú, Con el cimarrón y
una exitosa versión charanguera de Bururú, barará, tema también
conocido como ¿Cómo está Miguel?
Dentro del pentagrama musical cubano, el conjunto compitió
exitosamente con otras charangas en la interpretación tanto de
danzones como de otros ritmos netamente de la isla, entre los que se
encontró el mambo-charanguero, el cha-cha-chá, el son montuno, etc.
En 1960, tras haber grabado un exitoso elepé de danzones en Radio
Progreso, Belisario se marchó a Nueva York, fundando en corto tiempo,
con músicos y cantantes que vivían en La Gran Manzana, una charanga
similar a la que por tantos años dirigió en Cuba.
Entre los miembros de su entonces nueva orquesta en Estados Unidos
se encontraron el cantante Rudy Calzado, la primera voz de Javier
Dulzaides, Vicente Consuegra y Osvaldo Basora en los coros y la
compañía de Otto B. López (piano), Elpidio Vázquez (contrabajo),
Francisco“Kako” Bastar (timbales) y Mike Martines y Manuel Acosta (violines).
Con esa orquesta, Belisario se ganó rápidamente el respeto y la
confianza de los promotores de Nueva York, donde se presentó en
renombrados lugares como el Paladium de Broadway, El Ballroom y el
Starlight del famoso Waldorf Astoria Hotel, el Carnegie Hall, el
Manhattan Center y El Dinner Room del Hotel Taft, entre otros,
además de hacer muchas giras en otras ciudades estadounidenses, así
como en Puerto Rico.
En nuestra opinión, su mayor éxito en un disco fue la conga-charanguera
El camarón, tema de su propia inspiración. Este pegajoso y
popularísimo número fue grabado con gran éxito por Belisario en Cuba
y en Estados Unidos, aunque no hay que olvidar otros grandes cortes
como En casa de Estanislao, El platanal de Bartolo y El sucu sucu.
En Estados Unidos, Belisario grabó cuatro elepés para el sello
Ansonia, e hizo uno de danzones en Cuba, poco antes de salir, para
la misma disquera. Tres de esos elepés contienen en su mayoría
ritmos de pachanga, mientras que el quinto, su última producción en
vida, fue registrado en 1966, siendo su mejor grabación para la
disquera en opinión de los conocedores.
No obstante, ese disco, así como el primero y el cuarto, están
descontinuados, algo que no debería suceder; desafortunadamente, la
discografía disponible de Belisario López es muy limitada, por lo
que todos sus elepés tendrían que estar restaurados en discos
compactos.
En un artículo publicado en el Diario Las Américas en abril de 1988,
el músico, compositor, comediante y periodista cubano Rosendo Rosell
escribió que “don Belisario López era una de las personas decentes
del ambiente musical y un amigo espontáneo”. Recordaba el escritor
que “en 1963, actuando en el teatro Puerto Rico de Nueva York, al
regresar al hotel, nos encontramos un elepé dedicado cariñosamente a
nosotros de parte de Belisario López, en el que había incluido, sin
que lo supiéramos, un número nuestro, titulado Vacaciones en Puerto
Rico”.
Junto con Cheo Belén Puig y Antonio María Romeu, López fue uno de
los “tres grandes” del danzón puro cubano sin influencias de ritmos
extranjeros, aunque posteriormente dichas influencias fueran
añadidas a sus repertorios por demanda popular.
Belisario López murió en la ciudad de Nueva York el 19 noviembre de
1969, y hasta hoy es recordado y querido por todos los fanáticos de
las charangas en los Estados Unidos y América Latina. El
indiscutible rey del danzón cubano estaba casado con una bondadosa
dama, América López, con la que procreó un hijo, Otto López.
Eddie Zervigón, director de la Orquesta Broadway, nos comentó en una
charla que tuvimos el 28 de agosto de 2003: “Mi primer encuentro con
Belisario creo que fue en el sindicato de músicos de NYC, aunque no
recuerdo con claridad los detalles. Tuve la oportunidad de alternar
varias veces con su banda, inclusive en un evento organizado por la
colonia cubana que se llevó a cabo en el Carnegie Hall”.
Zervigón declaró que admiró mucho a Belisario como flautista y como
persona, “porque era muy educado y, sinceramente, nunca te cansabas
de hablar con él, debido a lo mucho que sabía y el amplio
conocimiento que poseía en todas las ramas, desde la política hasta
la música. No conocí personalmente su trayectoria artística, pero sí
sabía que había tenido una vida musical muy fructífera y que fue muy
admirado como director de orquesta y como flautista en toda Cuba.
Poseía un sonido impecable en la flauta, a pesar de que cuando llegó
a NYC sólo contaba con un pulmón, fumaba mucho y se había retirado
del toque de flauta desde hacía muchos años, ya que se había
dedicado a la profesión de abogado”.
El mismo director de la Orquesta Broadway recuerda que, por motivos
políticos, Belisario tuvo que salir de Cuba a principios de los
60's, y que volver a tocar la flauta no fue una elección fácil, ya
que de hecho, la flauta de cinco llaves es un instrumento muy duro y
complejo, más aún en las condiciones de salud en las que él se
encontraba.
“Recuerdo que me llamó un domingo por la mañana para que fuera a
tocar por él en el club Cubano Interamericano del Bronx, donde
también yo iba tocar la misma noche”, rememora Zervigón. “Me dijo
que no se sentía bien y que lo reemplazara. Yo sabía que tenía una
obstrucción en la aorta, porque me lo había comentado. Al día
siguiente, murió. Con gran pesar asistí a su funeral. Era mi amigo,
un compatriota y un maestro. Fajardo, que lo admiraba mucho, me
comentó la limpieza con que ejecutaba la flauta.”
En los últimos contratos que la orquesta de Don Belisario López tuvo
que cumplir después de su deceso, la flauta fue suplida por otro
cubano, el maestro Lou Pérez.
isanchez_coll@yahoo.com
Con agradecimiento al señor Luis De Quesada.
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