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ENTREVISTA

ADASSA
Más allá del
perreo
Por Sergio Burstein
Del mismo modo en que el reggaetón se ha convertido en el género
favorito de un gran segmento de la juventud latina, no han faltado
quienes critican su ritmo repetitivo y la poca destreza vocal de sus
intérpretes, descalificando al estilo como una expresión artística.
Pero parece que la música de moda, con todas sus limitaciones, es
también capaz de producir a figuras interesantes que tratan de
encontrar caminos de originalidad y diversidad, como es el caso de
Adassa, una joven de ascendencia colombiana, nacida en Miami y
criada en las Islas Vírgenes, que en primer lugar sabe hablar
perfectamente tanto el inglés como el español, lo que se constituye
solamente en el punto de partida de una vida en la que el permanente
encuentro de culturas se ha manifestado en las canciones que ella
misma compone.
“Mi disco nuevo, “Kamasutra”, tiene reggaetón, sí, pero también
hip-hop [al estilo americano], R&B y dance hall, del mismo modo que
canciones en español y en inglés”, nos cuenta la cantante a través
de la línea telefónica. “Soy una representante de la nueva
generación, nacida de padres hispanos pero criada en las Islas
Vírgenes, en Santa Cruz, donde descubrí lo que era el reggaetón,
pero también el soca, el dance hall y el calypso, que han
influenciado mi propio estilo del mismo modo que la música latina,
porque además escuchaba vallenato y salsa en mi casa”.
Cuando se le señala que la música colombiana no parece estar tan
presente en su estilo, Adassa (quien acaba de grabar una canción con
el famoso Juanes) comenta que sí emplea elementos percusivos propios
del país de sus antepasados. “De todos modos, en mi siguiente
producción voy a meter más detalles 'colombianitos', porque soy
costeña”, aclara. “Pero no me interesa sólo poner cosas de mi
cultura; estando en Japón, donde tuve unas presentaciones buenísimas
hace poco, escuché instrumentos y armonías que no conocía, y para
que el género del reggaetón se pueda mantener fresco, tiene que
tomar cositas de aquí y de allá. Quiero que mi música refleje lo que
voy aprendiendo día a día”.
La historia de Adassa es bastante llamativa, ya que vivió toda su
etapa formativa en la citada isla de Santa Cruz. “Pasé allí de ser
niña a mujer, porque estuve desde los 11 hasta los 16 años, con todo
lo que uno experimenta: los primeros novios y los primeros besitos,
tú sabes”, recuerda, con un dejo de picardía que se hace más que
evidente en sus composiciones.
En palabras de la muchacha, Santa Cruz es una islita que está a
media hora de Puerto Rico, tan chica que se la puede recorrer en una
hora. “Yo vivía en la zona de los barrios antiguos, a donde llegaban
siempre barcos de Estados Unidos; había bandas que tocaban los
domingos; los puertorriqueños y los dominicanos se reunían en la
playa a tocar su salsa y su merengue, y los rastas llevaban su
reggae al final de la calle”, rememora. “Pero lo que más recuerdo es
que todas las mañanas nos recogía un busecito para llevarnos a la
escuela, y pasábamos por las factorías de ron, con ese olorcito tan
especial”.
Sin embargo, uno de los detalles más significativos en este relato
es la estricta educación religiosa que recibió desde pequeña, sobre
todo si se considera que sus canciones actuales tienen abiertas
referencias sexuales. “Crecí en una familia cristiana, y la primera
vez que subí a un escenario fue con mi mamá para cantar un himno en
una iglesia”, reconoce Adassa.
Cuando le preguntamos cómo es que una niña tan buena y tan piadosa
terminó convertida en una desenfadada 'rapera' que le canta a las
posiciones del acto sexual en el tema Kamasutra (realizada a dúo con
Pitbull), la chica responde: “Para mí, lo que hago tiene mensajes
positivos. Hay mucha gente que escucha rap y que no necesariamente
va a la iglesia, por lo que agarra buenos mensajes a través de la
música que escucha. Y creo que incluso la canción Kamasutra sirve
como educación para la pareja, porque fuera de hablar de las
posiciones, trata sobre cosas que son necesarias para unir a dos
seres humanos tanto física como emocionalmente; cuando dos que andan
juntos están satisfechos, hay menos posibilidades de que uno de
ellos mire para el lado”.
La descendiente de sudamericanos asegura que su madre no le ha
retirado la palabra por unas decisiones artísticas que pueden
resultar completamente ajenas a las doctrinas de los dogmáticos
religiosos. “Mis padres tienen su manera de pensar, pero no son
extremistas, y respetan mis ideas”, enfatiza. “Mi mamá me apoya
muchísimo, y se lo agradezco. Nunca ha tenido a menos lo que hago;
se alegra incluso cuando alguna de sus pacientes –porque ella vende
productos naturistas– le cuenta que me vio en TeleHit”.
Dejando de lado los asuntos polémicos, hay que señalar que, a
diferencia de muchos de sus pares de género, Adassa sí sabe cantar,
y lo hace de lo más bien en todos los estilos que interpreta.
“Estudié teoría musical y ópera en la escuela”, afirma. “La voz es
como un instrumento y uno tiene que educarla, para saber hasta dónde
puede llegar y cómo mantenerla si vas a hacer cinco o seis tocadas
en una semana. Tomo la música en serio, porque ésta es mi vida”.
“Kamasutra”, como ya se dijo, es un álbum que no se basa en un solo
beat, como ocurre aparentemente con muchas producciones del
reggaetón. “Hice mi disco como quería que sonara; tengo cds de Missy
Elliot, Jerry Rivera y Celia Cruz, y escucho siempre música muy
variada”, dice la entrevistada. “Quería hacer un disco del que nadie
se cansara tras escuchar una o dos canciones; que fuera fresco, con
diferentes emociones, colores y sabores, y que te mantuviera
entretenido. Para mí es como si fuera un mix tape, o como el nuevo
disco de Mariah Carey, que está buenísimo, porque combina baladas y
música movida”.
La misma Adassa se preocupa en remarcar además que los demás
artistas del reggaetón no hacen necesariamente discos anclados en el
mismo beat. “Barrio fino, de Daddy Yankee, tiene unas canciones con
saborcito de salsa; otras [que se acercan] al hip-hop [anglo]; y
unas más con un sonido muy West Coast. Cada quien se guía por sus
influencias”, dice.
Hay una parte del disco de Adassa en la que ella asegura querer ser
la reina, lo que despierta el interés por saber si se trata de un
desafío a Ivy Queen, dueña y señora del reggaetón (por el momento).
“¡No, no tiene nada que ver!”, exclama la joven con una risa. “Habla
de una relación sentimental. Yo no tengo nada contra Ivy; otra cosa
es lo que ella sienta por mí, porque me han contado algunos
comentarios suyos… pero yo casi no le hablado. Por mi parte, la
respeto muchísimo; es una chica que ha hecho grandes cosas y que ha
representando definitivamente a la mujer”.
Adassa está convencida de que lo que podrá sacar adelante a las
mujeres latinas dentro de un género caracterizado masivamente por la
presencia masculina es la unión, no la competencia. “No importa
quién sea la que salga, con tal de que salga alguien; en mi disco
está Lisa M, una mujer impresionante, con muchísimo talento, que
viene de la vieja escuela y que va a lanzar pronto un álbum nuevo”,
precisa la intérprete de Ya no soy tu mujer. “Otra chica nueva que
aún no está firmada pero que es buenísima es Talisha, de Nueva York.
Hay muchas mujeres que compran cds y boletos, y hay que pedirles que
apoyen el talento de sus compañeras para que nos puedan representar
del mismo modo que en el género urbano americano, que tiene a
grandes exponentes femeninas”. |