|
AMBIENTE

Por Eduardo Menéndez
Víctor
Manuelle en el Hansen Dam…
Como era de esperar, el Festival Colombiano que se llevó a cabo el
pasado 10 de julio fue en éxito total. Con más de ocho mil personas
presentes y temperaturas que circulaban alrededor de los 100 grados,
el calor comenzó a subir aún más cuando el maestro Lisandro Meza se
subió a la tarima. A Meza lo siguió Grupo Niche, con su nuevo
cantante, el boricua Osvaldo Román, ex integrante de Puerto Rican
Power; debido a la falta de tiempo, estos músicos sólo tocaron media
docena de sus canciones más populares, cosa que pasó desapercibida
ya que la mayoría de los asistentes, extenuados por el brillante sol
y el largo día, querían ver a Víctor Manuelle, quien terminó
cocinándonos con su radiante voz, sus soneos y su excelente orquesta,
presentando un tipo de actuación que rara vez vemos por acá en los
últimos tiempos, ya que muchos de los promotores que producen estos
festivales, para ahorrarse unos cuantos dólares, prefieren defraudar
a la audiencia, alquilando a músicos locales que en uno o dos
ensayos jamás podrían sonar igual.
Por eso, felicito a los organizadores de este evento, aunque les
recomiendo que se busquen otro parque para su siguiente celebración;
uno que tenga mejor estacionamiento y donde no se tenga que esperar
dos horas para comprar una cerveza (la que, dicho sea de paso,
estaba caliente).
No puedo decir lo mismo de los que trajeron no hace mucho a Tommy
Olivencia, evento en el que gasté más de 100 dólares para
supuestamente ver, según había sido anunciado por las dos estaciones
públicas de radio locales que tienen programas de salsa, al artista
acompañado de su orquesta, “directamente desde Puerto Rico”…y lo que
terminé viendo fue a Tommy tocando el güiro con la mayoría de los
músicos extraídos de orquestas locales.
Andrés García como objeto del deseo…
El cuerpo del deseo es la nueva telenovela colombiana que
posiblemente ya esté trasmitiendo la tele cadena Telemundo para
cuando lean esta nota. Para simplificar la trama, el veterano actor
dominicano Andrés García regresa a la pantalla chica para encarnar a
Pedro, un hombre ya mayor pero de mucha fortuna que lo tiene todo,
incluyendo el amor de Isabel (Lorena Rojas); pero cuando don Pedro
empieza a disfrutar todo lo que había conseguido a sus 67 años,
pierde lo más importante que todo ser humano tiene: su vida. Claro
que con todo el billete que tenía y la mujerona que dejó atrás, era
imposible para él que su espíritu descansara, por lo que sólo le
quedó un recurso: buscarse un nuevo cuerpo para seguir viviendo, por
lo que se encontró a Salvador, interpretado por Mario Cigarro, un
actor nacido en Cuba que hace el papel de un humilde campesino
dedicado a su familia que se muere al mismo tiempo que el potentado.
¡Y ya! Pedro se reencarna. Si quieren saber cómo se desenvuelve este
misterio, no se despeguen de su televisor.
En conferencia, Andrés mencionó que regresó a la televisión porque
se había quedado sin dinero. Resulta que en los últimos años se
dedicó a construir casas para reventa, pero cada vez que terminaba
una, le gustaba tanto que se rehusaba venderla. Por cierto, si
quieren ver alguna de esas propiedades en Acapulco, visiten su sitio
en la Internet (www.andresgarcia.com), donde de paso pueden comprar
sus libros, discos compactos, playeras y, si tienen suficiente lana,
hasta una playa privada.
Cuco Valoy en Salsa 2000…
Uno de nuestros artículos en esta edición está dedicado a un
dominicano, el excepcional compositor y cantante Cuco Valoy, a quien
tuve el placer de ver cantar en el club Salsa 2000 de North
Hollywood. Allí, a cupo lleno, “El Brujo” me hizo recordar mis
tiempos mozos cuando interpretó varios de sus muchos éxitos. Al
terminar el concierto, junto a la barra del mismo sitio, decidí
sentarme un rato y disfrutar del ambiente, y lo que vi fue video
tras video de jóvenes raperos, todos con voces electrónicamente
alteradas que repiten, uno tras otro, el mismo mensaje. En camino a
casa, decidí que debemos darle gracias a artistas como Valoy, porque
llegando a los setenta años, todavía es mejor que todos esos que
andan buscando la gasolina.
Gozando en el King King…
Hace un montón de años, mi lugar favorito era el King King, un club
ubicado en la calle 6 y La Brea, donde todos los martes por la noche
se reunían los músicos locales y ‘descargaban’ hasta la madrugada.
Habitualmente articulado por los músicos de Bongo Logic – Art Webb (flauta);
Harry Scorzo (violín); Brett Gollin (timbales y percusión); Joe
Rotundi (piano) y Michito Sánchez (congas), entre otros– y una de
las mejores charangas que ha dado este país, el King King era el
lugar de moda tanto para los músicos como para los bailadores.
Con el paso del tiempo, el lugar perdió impulso y nunca más escuché
su nombre (o nadie me habló de él), hasta que uno de nuestros
colaboradores, Dj Saoco, me dijo que pasara por el “nuevo” King
King”, ubicado ahora en la Whitley (al norte del Bulevar Hollywood),
donde él toca sus discos (los mismos que pueden ver en su lista en
la página 29) todos los martes. Y allá me fui.
Para mi sorpresa, el lugar estaba repleto, el dueño era el mismo y
las ‘descargas’ estaban encendidas. Aunque no conocía muchos de los
músicos que se subieron al entarimado, la calidad era igual (y a
veces mejor) que la que recuerdo del viejo King King.
Así que, como haré en esta columna mensualmente, les recomiendo que
visiten el King King y saluden a Saoco.
Don Jediondo en el Terapia…
Hablando de comediantes, si Cuba tiene a Guillermo Alvares Guedes,
México a Polo Polo y Argentina tuvo a su Pepe Biondi, ahora Colombia
tiene a Pedro González, mejor conocido como ‘Don Jediondo’ por su
habilidad para contagiar a quienes lo ven o lo oyen. ‘Don Jediondo’,
quien trabaja como humorista en el programa Día a día de Caracol –donde
continuamente saca nuevos personajes–, hizo reír con ganas a los
presentes en el Club Terapia de Glendale, local que todos los
sábados se pone caliente con la música (y el bullicio) de Dj
Pachanguero. Según ‘Don Jediondo’, un personaje muy familiarizado
con la alegría, ser feliz es estar donde uno quiere, haciendo lo que
quiere y queriendo lo que se hace, sin ofender ni hacerle mal a
nadie.
Nina Lenart…
Aunque esta columna se dedica a recordar de modo ameno los eventos
artísticos que han ocurrido recientemente en nuestra ciudad y sus
alrededores, es necesario reservar un espacio para la muerte de Nina
Lenart, una gran colega, amiga de todos, incansable trabajadora,
promotora tenaz de la música afro-antillana y locutora sin igual en
su programa Alma del barrio de KXLU 88.9 FM, Los Angeles.
Todos los que cooperamos en esta revista sabemos que esta noticia le
causará mucha tristeza a los que tuvieron la oportunidad de
conocerla o trabajar con ella, y a nombre de todos nosotros, le
rendimos nuestro más sentido pésame a su esposo, Alan Geik, así como
a todos sus familiares y compañeros de trabajo. Nina, descansa en
paz, aunque conociendo tu espíritu, sé que pronto empezarás una
estación que programe salsa en el cielo. |