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HUMOR


PEPITO y MARIA
Pepito estaba andando en bicicleta cuando pasa frente a la iglesia.
En eso, lo alcanza a ver el cura del barrio y le dice: “Ven, Pepito,
hace mucho que no vienes a la iglesia, vamos a rezar un “Padre
Nuestro”.
Pepito, con cara de preocupación, le contesta: “No padre, no puedo,
porque me van a robar la bicicleta”.
El padre lo toma de la mano y le dice: “Pasa, hijo, el Espíritu
Santo te cuidará la bicicleta”. Una vez terminado el “Padre
Nuestro”, Pepito dice: “En el nombre del Padre, del Hijo, amén”. El
cura lo mira y le dice: “No, Pepito, ¿ya te has olvidado de orar? A
ver, repítelo de nuevo” y el niñó porfía: “En el nombre del Padre,
del Hijo, amén”. “Nooooo”, dice desesperado el cura al ver que
Pepito insistía en lo mismo. “Dices en el nombre del padre, del
Hijo, Amén, ¿y qué del Espíritu Santo?” A lo que Pepito, anonadado,
lo mira y le dice: “¿Qué, ya se le olvidó que el Espíritu Santo me
está cuidando la bicicleta?”
Pepito estaba en la escuela cuando la maestra dice:
– Voy a escoger a tres personas que me digan una oración que tenga
que ver con ‘estatua’. María, dígame una oración con estatua.
– Bueno maestra, pues yo fui al viejo San Juan y vi la estatua de
Cristóbal Colón.
– Muy bien, María. Juanito, dígame usted.
– Bueno maestra, yo fui a los Estados Unidos y vi la estatua de la
Libertad.
– Muy bien. Pepito, dígame usted.
– Bueno maestra, yo fui a casa de mi abuela, ella tropezó conmigo,
se cayó de nalgas y ahora estatua jodida.
Pepito fue a visitar a un compañero de escuela que se mudó al Japón,
quien lo lleva a la oficina de su padre. Pepito, impresionado, le
dice al su amiguito: “Oye, qué secretaria tan buena tiene tu papá”,
a lo que su amigo le contesta: “Pues para que veas, es una robot.”
– ¿Una robot?, pregunta fascinado Pepito.
– Mira, le explica su camarada, si le aprietas el seno izquierdo,
toma dictado; si le aprietas el derecho, escribe a máquina. Y eso no
es todo, hace el amor mejor que cualquier mujer. Si no me crees, te
la presto.
Pepito se mete en la oficina con la robot, cierra la puerta y, de
repente, empieza a pegar gritos desesperados. Su amigo abre la
puerta, lo ve y, muy apenado, le pide perdón. “Se me olvidó decirte
que por atrás… es sacapuntas”.
Está Pepito en su casa y su mamá lo manda a comprar unas tortillas.
Cuando va camino a la tienda, se encuentra con un desfile de modas,
corre a su casa y le dice a su mamá:
–¡Mamá, mamá! Acabo de ver un desfile de modas y allí estaba Miss
Venezuela y era linda, y estaba Miss Puerto Rico y era linda, y Miss
Guatemala era hermosa...
Y le dice su mamá: “¿Y mis tortillas?”
– ¡A esa no la vi!
Estaba en una fiesta Pepito conversando con una mujer, y en su afán
de conquistarla le dijo: “¿Sabes que puedo hacer el amor 20 veces en
una misma noche?”
La muchacha, intrigada, le contesta: “Si eso es cierto, ¿qué estamos
haciendo aquí?” Pepito y la joven se van a un motel y se empiezan a
desvestir, cuando Pepito le dice que, para poder cumplir su promesa,
ella le tiene que prometer mantener la luz apagada.
La chica accede y comienzan su larga noche, pero de después de tres
horas, la curiosidad la mata, prende de la luz y se encuentra con
otro hombre. Entonces, ella le pregunta:
– ¿Y donde está Pepito?
A lo que el desconocido le contesta: ¡Afuera, cobrando la entrada!”
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