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HUMOR


PEPITO y MARIA
Cristóbal Colón
Está María en la clase de historia y le preguntan:
– A ver, María, ¿quién descubrió América?
– No lo sé, señorita...
– Muy mal, María, muy mal... Bueno, ¿hay alguien que lo sepa?
Entonces se levanta un japonés que había en su clase y contesta:
– Colón, ‘honolable’ señolita...
Al momento se oye la voz de Pepito que dice:
– ¡¡¡Malditos japoneses!!!
La maestra, muy enfadada, pregunta:
– ¿Quién dijo eso?
Pepito se levanta y responde:
– El General Mc Arthur en 1945.
El balón
Pepito oye ruidos en el cuarto de sus padres, así que se levanta y
se asoma a ver qué pasa, cuando ve a su mamá saltando encima de su
padre.
– ¿Papá, mamá, que hacen?–, pregunta el chiquillo.
Ruborizada, la madre le contesta: “Pues... eh... Mira, es que tu
papá esta engordando y le estoy saltando encima de la panza para ver
si le baja”.
– Pero mamá– contesta el chaval–, no creo que eso le vaya a
funcionar.
– ¿Por qué?
– Porque todos los días, después de que tú te vas al trabajo, la
vecina viene a visitarnos y lo infla otra vez.
El anillo
“Pepito”, pregunta la maestra, “si tengo cinco pájaros sobre una
rama y le pego una pedrada a uno de ellos, ¿cuántos me quedan?”
– Ninguno, maestra–, contesta el chiquillo.
“¿Por qué ninguno, Pepito?”
– Ninguno, maestra, porque los demás se van volando del susto...
“Está mal, Pepito, pero me gusta tu forma de pensar.”
Pepito entonces le pregunta a la maestra:
– Si usted ve a dos mujeres consumiendo un helado y una de ellas lo
chupa y la otra lo muerde, ¿cuál de ellas es la que está casada?
Después de pensarlo un poco, la maestra, un poco confundida,
responde:
– Supongo que la que lo está chupando...
“No, maestra; la que tiene el anillo, pero me gusta su forma de
pensar".
La bicicleta
Pepito se despierta a media noche con hambre y se dirige a la cocina.
Cuando pasa por la habitación de su hermana, ve que la puerta está
entreabierta y que su hermana, frotándose todo el cuerpo con sus
manos, dice: “¡Quiero un hombre, necesito un hombre, quiero un
hombre, necesito un hombre!”.
Pepito, atemorizado, contínua hacia la cocina, se hace un sándwich,
se lo come y se regresa a dormir. Al día siguiente, sucede lo mismo.
Pepito se despierta con hambre y se dirige a la cocina a prepararse
un sándwich, cuando ve nuevamente a su hermana frotándose todo el
cuerpo con sus manos y diciendo: “¡quiero un hombre, necesito un
hombre, quiero un hombre, necesito un hombre!”. Como la noche
anterior, Pepito come y se va a dormir.
Al tercer día, sus padres tenían un compromiso e iban a regresar muy
tarde, cuando Pepito nuevamente se despierta y, en camino a
prepararse un emparedado, ve a su hermana en la cama con un hombre.
Viendo eso, se le olvida el hambre, e inmediatamente regresa a su
recámara corriendo, se quita la ropa, se acuesta en la cama y
comienza a frotarse las manos por todo el cuerpo diciendo: “Quiero
una bicicleta, necesito una bicicleta”.
La gestación
La profesora a Pepito:
– A ver, Pepito ¿qué hace tu padre?
– Mi padre es cura–, responde en niño.
– ¿Y tu madre?
– Mi madre es monja.
– ¡Ah! ¿Entonces, colgaron los hábitos?
– No. Sólo se los arremangaron un poquito.
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