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HUMOR


PEPITO y MARIA
El Pepito indio...
Nos hallamos en la época de los aztecas, cuando a Pepito lo llamaban
Pépetl, la maestra del 'calpulli' dictaba y los niños grababan en
piedra los correspondientes jeroglíficos. Así, cuando la maestra
dijo: “Moctezuma es nuestro emperador”, los niños esculpieron un
penacho, o sea, el signo de la realeza. Cuando la maestra les dijo
que era “un monarca muy rico”, los niños grabaron figuras de plumas,
adornos de jade, y semillas de cacao. Al decirles que “Moctezuma
tenía muchas esposas”, los estudiantes cincelaron pequeñas figuras
femeninas. Pero cuando la profesora dictó: “Moctezuma es un guerrero
muy valiente”, Pépetl, levantando la mano, la interrumpió
preguntando: -¿Muy valiente se repuja con tres... o con cuatro
huevos?
El preservativo...
Pepito fue a la farmacia y le preguntó al boticario si le podía
vender un preservativo, ya que esa noche iba a cenar con la familia
de María, su novia, con la que llevaba tres meses, y esa era quizás
la noche en la que ella caería. Pensándolo bien, Pepito le pidió
dos, “porque mi novia tiene una hermana que está muy buena y a lo
mejor también cae... o mejor aún, véndame tres, porque su madre
siempre le anda poniendo los cuernos al estúpido de su marido, y si
me queda tiempo, también le meto mano”.
Llegó la hora de la cena, y Pepito se pasó toda la noche sin
quitarse la chaqueta, con el cuello subido y la cabeza agachada. Al
acabar la noche, sin haber hecho nada de nada, María le dijo en la
puerta: “Oye, Pepito, yo no sabía que tú eras tan tímido”, a lo que
Pepito le contestó, aterrado: “¡Ni yo que tu padre era el
farmacéutico!”.
Lunes libre...
Un lunes, la maestra le dijo a sus alumnos: “Niños, el viernes les
voy a hacer una pregunta de geografía, y el que la responda
correctamente tendrá el siguiente lunes libre”.
Siendo Pepito el más vago, con tal de no ir el lunes a la escuela,
decidió estudiar toda la semana como loco; pero cuando llegó el
viernes y la profesora escribió en el pizarrón: “¿Cuántos kilómetros
hay entre Nueva York y el Cairo?”, nadie pudo responder
correctamente,
Pepito se puso de muy mal humor por todo el tiempo que había perdido
estudiando sin resultado alguno. Al final del día, la maestra les
hizo la misma oferta: “La próxima semana les haré una pregunta de
historia, y el que la conteste tendrá el lunes libre”.
Esta vez, Pepito no estudió absolutamente nada; pero antes de llegar
a la escuela el viernes en la mañana, compró dos huevos y los pintó
de negro. Cuando la profesora se volteó a escribir la pregunta en la
pizarra, Pepito lanzó los huevos contra el tablero. Furiosa, la
profesora gritó: “¿Quién fue el rebelde de los huevos negros?” , a
lo que Pepito contestó: “Martin Luther King, maestra. ¡Adiós y nos
vemos el
La despedida…
“Abuelita, abuelita, cierre los ojos”, dice Pepito.
–Pero Pepito, ¿por qué me pides eso?
–Porque mi papá me dijo que cuando usted cierre los ojos, ¡todos
vamos a ser muy felices!
Amor de padrastro...
Le pregunta el tío a Pepito: “Hijo, ¿cómo va la relación con tu
padrasto?”, a lo que Pepito le responde: “Muy bien, tío. Fíjate que
todas las mañanas me monta en el bote, me lleva al centro del lago,
me empuja, y yo regreso nadando, solito, hasta la orilla”.
“Hijo, ¿y no te cuesta mucho llegar?”, se sorprende el tío.
“No, tío. Lo que más me cuesta es desamarrarme y salirme del saco”.
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