|
HUMOR


PEPITO y MARIA
Las cosas de la vida
El padre de Pepito lo manda a la ferretería a comprar balas, y
cuando va saliendo, la madre le pide al niño que le compre unos
supositorios. Al siguiente día, el padre sale de caza, y al volver
le dice a su esposa: “Mujer, no sé lo que pasó, pero le he pegado a
todos los patos a los que les tiré y no he matado a ninguno”. Y la
esposa le responde: “No te preocupes, porque esas son las cosas
inexplicables que pasan en la vida. Esta tarde yo pasé un gas y maté
al gato”.
El torpe
El papá de Pepito estaba muy preocupado por la idiotez de su hijo, y
temía que el día que él le faltara, Pepito, al no saber nada de
nada, se moriría de hambre. Así, toma la decisión de ponerle un
negocio que su estupidez le permitiera manejar. Después de buscar
por largo tiempo, encuentra la máquina idónea y se la lleva a su
hijo.
“Mira, Pepito. Esta máquina es muy sencilla y fácil de trabajar. Tú
sólo tienes que meter al buey por aquí, y por el otro lado salen los
chorizos ya hechos”. Pepito, muy impresionado, le pregunta a su papá:
“Y si le meto un chorizo por el frente, ¿me saldría un buey por el
otro lado?” “No, mi hijito”, responde el padre resignado; “esa
máquina sólo la tiene tu mamá”.
La riña
Pepito, corriendo, busca a un oficial de la policía, y exaltado le
dice: “Oficial, oficial, mi papá se está peleando con un tipo”. “¿Dónde?”,
le pregunta el alguacil. “A la vuelta de la esquina”, le responde
Pepito.Ambos doblan la esquina y, efectivamente, dos tipos se están
sacando hasta el churre a puñetazos. El policía le pregunta a
Pepito: “Rápido, dime cuál de los dos es tu papá”, a lo que Pepito
responde: “En eso andan, oficial”
Los samaritanos
Una maestra le pregunta a sus alumnos: “Vamos a ver, cuéntenme las
buenas obras que hicieron durante el pasado fin de semana”. Primero
contesta María: “Yo ayer ayudé a una viejita a cruzar la calle”. La
sigue Juanito, quien le regaló comida a un pordiosero.
Así continúan hasta que llega el turno de Pepito. “Yo evité una
violación”. Conmovida, la maestra le pregunta cómo lo hizo, a lo que
Pepito, sonriente, le contesta: “Pues... la convencí”.
El ayudante
Durante el transcurso de una clase, el maestro pregunta a sus
alumnos qué quisieran ser cuando crezcan. “¿Dime, Roberto?”,
interroga. “Ingeniero”, responde el niño. “¿Y tú, Carlos?” “Fontanero”.
“¿María, y tú?” “Yo quiero ser mamá”. “Muy bien, María. ¿Y tú,
Pepito?” “Yo... ¡yo quiero ayudar a María!”
El conteo
La maestra le pregunta a uno de sus pupilos: “A ver Francisco, ¿cuánto
es 2+2?” y Francisco responde: “4, maestra”. “Muy bien”, dice la
maestra, y le pregunta a Pepito: “A ver, Pepito, contéstame con
rapidez, ¿cuánto es 3+3?”. Y le contesta Pepito: “5, maestra”. “Muy
mal, Pepito; la respuesta es 6”, lo regaña la profesora. Y Pepito le
dice: “Maestra, usted me pidió rapidez… no precisión”.
|