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TALENTO LOCAL

Artie Webb
por Manny González
Los Angeles, California, es indiscutiblemente el regazo de muchos
que, debido a sus oficios o profesiones, vienen a la ciudad en busca
de nuevas oportunidades. Entre esas profesiones, una de las más
importantes es la música, debido a que aquí se graba una multitud de
discos de cuanto género existe.
Eso dicho, la llegada del popular flautista Artie Webb a estos lares
no fue por necesidad laboral, sino porque después de terminar sus
vacaciones en Los Angeles, en rumbo a Nueva York en 1986, se peleó
con su novia y ésta lo dejó varado en el aeropuerto. Hospedándose en
un hotel y corto de fondos, no le quedó otra que desempolvar su
flauta y salir a buscar trabajo, cosa que logró, en corto tiempo,
cuando Harry Scorzo y Yari Moré, engargados de la música del
entonces popular cabaret Caché, lo contrataron como miembro de la
orquesta. Desde entonces, Webb se convirtió en figura fija en el
ambiente musical angelino, tanto como músico de estudio y en vivo
que como maestro privado de flauta.
Artie nació el 24 de septiembre de 1950 en Filadelfia, Pennsilvania,
y su amor por la música fue cimentado por su mamá, Martha, una
excelente pianista y cantante, tanto en él como en su hermana,
Theresa, quien también tocó piano y cantó. Pero el amor de Webb por
el instrumento que ahora toca genialmente no fue a primera vista,
sino por casualidad, ya que en las escuelas de su ciudad natal
ofrecían música como curso electivo, y cuando la maestra preguntó si
alguien estaba interesado en la flauta, sólo él levantó la mano.
Artie recuerda que entre los alumnos en su clase, él era el único
que sabía lo que era una flauta, conocimiento adquirido en su casa,
donde habitualmente escuchaban los discos de Nancy Wilson, a quien
siempre acompañaba el flautista Frank West.
Luego, continuó sus estudios musicales en la secundaria, para más
tarde graduarse en la Academia Musical de Filadelfia, donde estudió
bajo el tutelaje de John Wummer, miembro de la Orquesta Sinfónica de
Nueva York. Su amor por la música afro-antillana nació la primera
vez que vio tocar a Mongo Santamaría, y su adicción a la charanga se
la debe a José Fajardo y Richard Egües, a los que considera maestros
del instrumento.
En 1977, Artie grabó su primer elepé, “Love Eyes”, para la
discográfica Atlantic, seguido por el aclamado “Mr. Flute” para la
misma disquera, en 1978, aunque su aporte para otros artistas en sus
grabaciones alista pesos bien pesados: Ray Barreto; Jorge Dalto; Gil
López y Guararé; Alfredo de la Fe; Roberto Torres; Joe Quijano; Pat
Martino; Woody Shaw y Teuro Nakamura, entre otros.
En medio de una carrera que iba viento en popa, Artie y su familia
sufren una desgarradora noticia en 1981, cuando su hermana Theresa,
la organista del coro de su iglesia, en camino a una de esas
funciones, sufre un accidente automovilístico el 24 de diciembre, y
fallece el 31 del mismo mes. Después de varios años de tristeza,
Webb se mete de lleno en la música, pero esta vez en Los Angeles,
donde luego de darse a conocer con la Orquesta Caché, forma parte
del elogiado grupo Bongo Logia, con el que graba tres discos:
“Bongo-Delicious”, “Cha-Cha-Charanga” y “Despierta/Wake-Up”.
En los últimos 10 años, ha formado parte del Conjunto Amistad de
Johnny Polanco, pero en su tiempo libre ha continuado dando clases
privadas de música y acompañando o grabando para estrellas del
calibre de Marcos Loya, Carlos “Patato” Valdés, The L.A. Salsa
Society, el show de Paul Rodríguez, Johnny Pacheco, Celia Cruz y
Tito Puente, entre otros.
Sobre sus proyectos futuros, Artie siempre respetuoso y sonriente
planea perfeccionar el español que habla y grabar, en un futuro
cercano, tres discos compactos: dos al estilo charanga y uno de jazz
en vivo.
Para contactarse
con Artie Webb, llámenlo al: (310) 613-0432.
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