Hoy me he
levantado con el pie contrario:
demasiada sangre en el telediario,
una sola carta tengo en el buzón,
la remite mi
banco, me dice que no.
Mi mujer se ha
largado con un abogado
que le paga los vicios, “que te gana los juicios”,
y tú, ¿de qué vas? ¿a quién le llamas viejo?, le digo al
capullo
de detrás del espejo; yo soy un tipo duro con voluntad de
hierro
que sale a la calle provocando al futuro.
Y piso en la acera una cagada de perro,
y llego al
trabajo pelín tarde y, el baranda,
con una patada en
el culo me manda al carajo.
Así que me dirijo a la consulta del foniatra
que me dice que nunca seré Frank Sinatra.
Y salgo vencido otra vez a la noche
y la puta grúa se
ha llevado mi coche;
para celebrarlo me pido otra copa
y una coleguita
vomita en mi ropa;
y llueve, y un taxi que parece un barco me arrolla,
y me deja sentado
en un charco.
Y a trancas y barrancas llego hasta el casino
a tentar al destino en forma de ruleta,
y el destino me lo paga dejándome en bragas
apestando a vino y con catorce pesetas.
Y viendo que el planeta me tiene en jaque mate
decido montármelo solito en el váter
y, mientras me alivio de aquella manera,
me cojo tremendo pellizco en un huevo
con el cierre nuevo de la cremallera.
Y noto de pronto unas molestas cosquillas
desde la bragueta hasta la coronilla:
y descubro que
tengo ladillas!
y me rasco, y me afeito, y me corto
-solo me faltaba
ya tener un aborto.
Y cuando decido terminar con esta mierda,
a puntito de
ahorcarme, “me se” rompe la cuerda y,
en lugar de
alegrarme, me quedo con las ganas de viajar al infierno por
aquella ventana.
Y a patita desemboco en la plaza de Santa Ana
para hacer barra fija en otra discoteca
infestada de guiris, bolingas, taquimecas,
y se me arrima a mi vera una petarda faltona
diciendo que es amiga de Panchito Varona:
"Tienes pinta de buena persona en busca de un poco de
rollito canalla “¿verdad que me vas a invitar a una raya?”
"Ojalá tuviera, preciosa,
te juro por la
gloria de mi madre que vengo sin un duro".
“Pero anima esa carita tan seria que estás en tu noche de
suerte,
chaval”.
Y, en mitad de un histérico ataque de histeria,
aterrizo en la pista sin poder escapar del olor de los
cuerpos
– Sudando, sudando – del calor de las luces
– Girando,
girando – de mis piernas temblando,
de mi boca
gritando: “Eso no, eso no, por favor, ten piedad,
¿no comprendes
que yo no sopor..., no sopor...,
No soporto el
rap, no soporto el rap? ___________________________________________________