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EDITORIAL

Estimados lectores:
A los que suelen leer asiduamente esta revista (que de acuerdo a las
notas y llamadas que recibimos continuamente podríamos decir que ya
se cuentan en miles), les damos la bienvenida a la edición número
13. Esto es algo realmente asombroso, porque si hubiéramos escuchado
a los que trataron de aconsejarnos en sentido contrario antes de
empezar el proyecto, nunca hubiéramos editado ni siquiera la primera
revista.
Según esos supuestos expertos, si persistíamos, nunca llegaríamos al
año y nadie nos compraría anuncios, porque nuestro mercado,
comparado a otros en el área de Los Angeles, “era insignificante”.
Claro que, sabiendo quizás un poco más que ellos, después de
analizar la situación, y ya que íbamos a ser la única publicación en
español dedicada a este género, decidimos seguir adelante, porque
pensamos que el apoyo en nuestro mercado escogido no faltaría,
debido a que no hay realmente ninguna radio comercial que toque
nuestra música, mientras que los clubes de salsa y jazz latino
dependen mayormente de los famosos “flyers” para darse a conocer,
siendo estos unos plieguillos que pocos leen y menos se llevan a la
casa y que, al fin de la jornada, quedan tirados por todas partes
como deslucido confeti.
Lo que descubrimos al cabo de 12 ediciones es que los que más nos
necesitan son los que menos nos utilizan, como es el caso de una
multinacional discográfica basada en Miami y con oficinas en Los
Angeles (Culver City, para ser más exacto), que se ha gastado una
fortuna en propaganda para un grupo de jóvenes boricuas residentes
de Nueva York, quienes por acá, aún con esa fuerte inversión, no son
conocidos ni por sus más apegados compatriotas. Curiosamente, cuando
le pedimos copias de sus artistas para reseñarlos, la citada empresa
no nos da generalmente ni la luz del día.
Otros que hacen algo semejante son los promotores de clubes, que se
gastan cientos de dólares imprimiendo papelitos, cuando un anuncio
por mucho menos les ofrece 15 mil posibilidades de que alguien lea
su propaganda por toda la ciudad, sin necesidad de pasar malas
noches afuera de lugares donde no los dejan entrar o rompiendo
parabrisas para darse a conocer.
Lo interesante de este primer año es que tuvimos el apoyo de
organizaciones y grupos en los que nunca pensamos: distribuidoras de
cine y de DVDs, tiendas que venden discos desde lugares tan lejanos
como Nueva York, Miami y Puerto Rico y, desde luego, los promotores
de los mayores eventos, festivales y promociones, que realmente
reconocen el valor de la publicidad.
Por eso, en esta edición verán algunos cambios que continuarán en
ediciones próximas, ya que después de la experiencia adquirida tras
el primer año, decidimos aplicarle a la revista la “Ley de Herodes”.
O sea, de ahora en adelante, “el que no coopere... se jode”.
Este mes, les presentamos en portada al “Niño Bonito de la Salsa”,
Ismael Miranda, quien se estará presentando en vivo en Los Angeles.
El bosquejo se lo dedicamos a José “Cheo” Feliciano, quien hará lo
mismo en setiembre.
La Nostalgia de agosto es para María Teresa Vera, la auténtica madre
cubana de la canción; e incluimos los escritos de costumbre o, por
lo menos, los de los escritores que quedan: Arpía, El Príncipe, Luis
Tamargo, Sergio Burstein, Luis Miguel Contreras, Eric González, Pepe
Márquez, Mercedes Ramírez y… ¡yo!
Disfruten de esta edición. Siempre a su servicio,
Manny González, “El Publisher”.
manny@comoenla.com |