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EDITORIAL

Queridos lectores:
Llegamos a la temporada de los festivales en Los Angeles,
California, empezando con el cubano en mayo, el boricua en junio y
el colombiano en julio. Nuevamente estaremos de fiesta, gracias a
los artistas que se presentan, a los que sólo tenemos oportunidad de
ver en vivo durante estas placenteras y divertidas ocasiones.
En esta edición, les presentamos a tres artistas que durante el mes
de mayo harán una de sus raras presentaciones en nuestra ciudad. Les
hablo (o les escribo) del “gordito” Pedro Brull y de los ex-cantantes
de la “borinquísima” Sonora Ponceña: Yolandita Rivera y el “Moreno
de ébano”, el estupendo intérprete Luigi Texidor.
Debido a que los cubanos celebran este mes su ¿independencia?, le
dedicamos la Nostalgia al genial pianista Fran Emilio Flynn y el
cancionero al tema de Marisela Verena Nosotros los cubanos. El
Talento Local está destinado al virtuoso saxofonista venezolano
Roberto Incelli; el Cuento (Los sobrevivientes) a los mal pensados,
y la Sátira (¡Quiénes son...!) a los astutos.
Como siempre, tenemos los comentarios de Arpía (que desde hace
tiempo le tenía ganas a Juan Gabriel) y El Príncipe, además de las
anécdotas de Luis Tamargo, las notas de cine de Sergio, el Horóscopo
de Domingo y las reseñas de Eric, Pepe y mías.
Y para todos los crédulos que he conocido últimamente en desfiles,
los dejo con una interesante fábula. Una pareja estaba jugando al
golf en un campo muy distinguido, rodeado de bellísimas mansiones.
En el tercer golpe, el marido le dice a la mujer: “Querida, ten
cuidado al pegarle a la bola, no sea que la mandes a una de esas
quintas y rompas un vidrio, porque nos podría costar una fortuna”.
No alcanzó a terminar la frase cuando ella le pegó a la bola y está
fue directamente contra la ventana de la casa más lujosa. El,
anonadado, le reprochó: “Te dije que tuvieras cuidado. ¿Y ahora qué
vamos a hacer?”
Después de unos momentos, ya más tranquilo, el marido dijo: “Vamos a
pedir disculpas y ver cuánto nos va a costar el arreglo”. Fueron
hasta la casa, golpearon y desde adentro una voz respondió: “Pueden
entrar, la puerta está sin llave”.
Abrieron la puerta y vieron el vidrio de la ventana disperso por el
piso, una botella rota cerca de la mesa y a un hombre con aspecto
distinguido sentado en un sillón, que les dijo: “¿Ustedes son los
que rompieron la ventana?”
“Si”, respondió el marido con timidez. “Lo sentimos mucho y queremos
pagar el daño”.
“De ninguna manera; soy yo el que debe agradecerles. Soy un genio
que estuvo preso en esa botella durante miles de años y ustedes me
liberaron. Por eso, voy a conceder tres deseos: uno a cada uno de
ustedes y el último para mí”.
“Muy bien”, dijo el marido. “Yo quiero un millón de dólares cada año
por el resto de mi vida”.
“Yo quiero”, pidió ella, “una casa en cada país del mundo”.
“No hay problema”, respondió el genio. “Es lo menos que puedo hacer
por mis libertadores”.
“¿Y cuál es tu deseo, Genio?”, preguntó intrigado el marido.
El genio se tomó unos segundos y dijo: “Desde que quedé preso en esa
botella, hace miles de años, no tuve oportunidad de tener sexo. Mi
deseo es acostarme con tu mujer, porque siempre soñé hacerlo con la
primera mujer que viera”.
La pareja se miró, e imaginando el montón de dinero y todas las
casas que tendrían, pensaron que no era mucho lo que pedía. El Genio
la llevó a un cuarto y pasó con ella alrededor de tres horas.
Al finalizar, mientras se vestían, el Genio la miró y le preguntó:
“Dime, tengo una curiosidad: ¿Cuántos años tiene tu marido?”
“Treinta y cinco”, respondió ella.
“¿Y todavía cree en genios?”
Moraleja: “Los perros abren los ojos a los 15 días, pero los
pendejos… ¡nunca!"
Hasta la próxima,
Manny González, Publisher
manny@comoenla.com |