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EDITORIAL

Estimados lectores:
Como verán, ya tiene en sus manos nuestra segunda edición, la misma
que viene con más páginas, más contenido y, gracias a Dios, más
anunciantes.
Esta vez, tenemos en la portada a Víctor Manuelle, el sensacional
salsero boricua. Incluimos también un extenso artículo sobre el
colombiano Yuri Buenaventura; una entrevista con el cantautor Javier
García, así como notas ampliamente informativas sobre el guarachero
Ñico Saquito y la diva cubana Omara Portuondo. Todo esto viene
acompañado por los artículos y reportes que ya consideramos
habituales: Arpía, las reseñas musicales, Ambiente, el conteo
mensual regresivo de Oscar Abadía, los chistes de Pepito, los temas
que más le piden a nuestros Djs invitados y, desde luego, mi Sátira,
que este mes viene bastante cruda (por no decir apestosa).
Claro que, como toda empresa que nace con amor pero algo falta de
recursos humanos –esta es la primera vez que algunos de los miembros
de nuestro elenco trabajan juntos, además de que algunos de los que
cooperan ni siquiera viven en la ciudad–, en un par de situaciones,
como dice el refrán, “se nos murió el tío”.
Tal fue específicamente el caso de nuestro querido Eric González,
quien al ver que su nombre no estaba presente en el machón de la
revista, por poco sufre un infarto. También olvidamos incluir a
nuestra vendedora estrella, María Ester Pérez; al que nos lo
resuelve todo, Willie Bracero, y al encargado de la distribución,
Pepe Martínez , el único repartidor que conozco que, cuando llega a
cualquier local a dejar las revistas, lo hace entonando un guaguancó.
Y como alguien tiene que admitir el asunto y confesarse culpable,
debido a mi título, creo que debo ser yo. Así que a todos los que
olvidamos –por error, no por deseo–, les brindo mi más profunda
disculpa. Pero que la cosa quede ahí; porque si alguno de ellos
persiste en recordármelo, antes de hacerlo, le pido que se entere de
la historia de una pareja que fue entrevistada en un programa de
televisión por haber estado casada durante 60 años, y que era famosa
por nunca haber peleado.
El periodista, lleno de curiosidad, le preguntó a la esposa:
– Pero, ¿ustedes nunca han discutido?
– ¡No!, le respondió la mujer.
– ¿Y cómo es eso?
– Cuando nos casamos, mi marido tenía una yegua que apreciaba
muchísimo. Era la criatura que él más quería en la vida. El día de
nuestra boda, nos fuimos de luna de miel en un carruaje tirado por
la yegua. Anduvimos algunos metros y la yegua tropezó. Mi marido le
dijo a la yegua con voz firme: ¡Uno! Pero unos metros más adelante,
la yegua tropezó de nuevo. Mi marido miró a la yegua y dijo: ¡Dos!
La tercera vez que se tropezó, sacó su pistola y le pegó cinco tiros
al animal.”
“Sorprendida y totalmente mortificada, yo lo recriminé: “¿Pero por
qué has hecho semejante cosa, hombre?” Mi flamante marido me miró y
dijo: “¡Uno!”
Hasta la próxima, y recuerden que un mal día sólo puede durar 24
horas.
Cándidamente,
Manny González
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