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BOSQUEJO

LUIGI TEXIDOR
El rey del porro
Por
Manny González
manny@comoenla.com
Luis Guillermo Texidor Ortiz es su nombre. Tiene 71 años, 14 hijos,
24 nietos y 5 bisnietos. Mejor conocido como Luigi, fue uno de los
primeros salseros en los años 60 que matizó sus versos con frases
jocosas, ocurrentes y divertidas, como en el tema Ñáñara Caí, en el
que vacila con “la vaca que chocó con Pacheco”.
Natural del pueblo de Santa Isabel, Luigi nació el 20 de enero de
1935 en la Colonia Florida, una de las comunidades de obreros
agregados al viejo Central Aguirre, cerca del municipio de Salinas.
Descendiente de una familia de trabajadores de la caña, tuvo cinco
hermanos que nunca conoció, ya que murieron de niños debido a las
graves enfermedades que azotaron a Puerto Rico en los años 20 y 30.
En la mente del cantante, todavía aparecen las imágenes de su madre,
quien despertaba todas las mañanas a las 4:00 en punto a freír los
domplines (una variante de las arepas) que luego llevaría a los
trabajadores a la hora del almuerzo, acompañados de unas suculentas
habichuelas y bacalao guisado, y los conflictos de clases y
divisiones étnicas que marcaron los primeros años de su vida. Ese
espacio social de trabajo rudo y extrema pobreza aparecen dibujados
en la plena Santa Isabel, escrita para Luigi Texidor por el
compositor Luis Guillermo Suárez.
La Colonia Florida era una comunidad pequeña, sin energía eléctrica
y sin otra diversión que el encuentro habitual entre las familias
obreras durante las noches para distraerse en una fiesta musical al
ritmo de la bomba y la plena.
“Me críe viendo a mis familiares bailar y a mi padre tocar pandereta,
que es quien luego me enseñó a tocar. En casa no conocí cantantes,
salvo lo que hacía mi papá, que era un músico muy hábil. Creó que de
él lo heredé”, afirma el cantante, quien asegura que de niño gustaba
de hacer ruido tocando sobre unas latas de galletas. Esa niñez le
produjo un carácter muy fuerte y el que reconoce, por lo que siempre
prefiere estar de buen genio y bromeando.
“Quedé huérfano de padre y madre temprano. No tenía más familia
porque mis hermanos ya habían muerto, así que decidí irme al
ejército luego de que el Servicio Militar Obligatorio me reclutó”,
revive. “Decidí irme porque me habían dicho que si quería estudiar
ésa era la mejor oportunidad”.
Luigi ingresó en el ejército de Estados Unidos el 14 de diciembre de
1954, durante la guerra de Corea, y aunque nunca participó en el
conflicto bélico, realizó su entrenamiento en Fort Dix, Nueva
Jersey, hasta que lo trasladaron a Alemania, donde durante su
estancia tuvo el placer de conocer al “Rey del Rock”, Elvis Presley.
En esos años, se dedicó a boxear y a jugar béisbol, y sólo pensaba
en regresar a su querida isla para concluir su escuela superior.
De regreso, en 1956, a los 20 años de edad, concluyó esos estudios e
ingresó en la Facultad de Pedagogía (antigua escuela normal) de la
Universidad Católica de Ponce, para formarse como maestro de escuela
elemental especializado en la instrucción del idioma inglés.
Aparte, Luigi participó como percusionista en varios grupos hasta
que se integró a la Orquesta Hispana de Juana Díaz donde, al mismo
tiempo que tocaba las tumbadoras, tuvo la oportunidad de cantar por
primera vez. Pero mientras que por el día trabajaba como dependiente
en una tienda de zapatos en Santa Isabel, la pasión que despertó en
él el canto lo llevó a aceptar la invitación que le hizo el músico
Chago Martínez para que formara parte del grupo Antonetti y su
Combo, donde permaneció varios años, interpretando un repertorio
variado que incluía las melodías más destacadas en la programación
radial del país.
El primer momento importante en su carrera se produjo en 1963,
cuando ingresó a la orquesta del veterano músico don Quique Lucca,
La Sonora Ponceña. “Un día”, recuerda Luigi, “cuando trabajaba con
Chago Martínez, unos compañeros me dijeron que fuera a probar suerte
con la (Sonora) Ponceña porque Papo (Lucca) me quería escuchar. Yo
ya conocía a don Quique y a muchos integrantes de la orquesta, y sé
que de ellos tuvo que haber venido la recomendación. Fui a la cita
con Papo y me dio unos números que ellos tocaban en una emisora en
Ponce, pidiéndome que me los aprendiera antes de hacer nuestro
primer ensayo. Eran 16 canciones; me las aprendí, y desde ese
momento me convertí en un cantante completo”.
Ingresando en la Sonora Ponceña, Luigi originalmente compartió
tarima con el vocalista Papo León, pero cuando éste abandonó la
agrupación en 1966 para irse a cantar con la Orquesta Panamericana,
Luigi se quedó solo como vocalista del grupo hasta 1968.
“Durante mis primeros años con la Ponceña”, dice, “cantaba los
boleros de Vicentico Valdés y otros más de moda, además de temas
bailables”. Pero en 1965, su voz comenzó a darse a conocer en la
radio tras la grabación de su primer disco de 78 rpm, donde
interpretó dos temas, uno de ellos el bolero Perdóname.
El segundo fue en el año 1969, cuando participó en el primer elepé
de la Sonora Ponceña, un proyecto para el sello Inca, producido por
el pianista Larry Harlow que, bajo el título de Hacheros pa’ un palo,
lo encontró cantando varios de los temas junto a Humberto “Tito”
Gómez.
Con la aparición del álbum Conquista musical (1976), Luigi se
convirtió, sin discusión, en la voz más prodigiosa de la Sonora
Ponceña, logrando los éxitos de Ñáñara Caí, Bomba Carambomba, La
clave y El pío pío. Un año más tarde, repitió la misma hazaña con El
gigante del sur, dejando su huella sonora en los temas Boranda,
Noche como boca ’e lobo y Omelé.
Tras una extensa y profusa jornada musical, Luigi abandonó la
orquesta de don Quique y Papo Lucca tras confrontar problemas con
Yolandita Rivera (quien cantaba también en la Ponceña), situación
que el artista cataloga como “un mal entendido que gracias a Dios
está resuelto, porque hoy somos los mejores amigos, como hermanos”.
De todos los temas que ha interpretado, escoger el que más le gusta
es para él bastante difícil, aunque siempre le fascinó Fuego en el
23, con la Ponceña, ya que fue una cosa escandalosa. También le
gusta Pío pío y un tema que grabó con Bobby Valentin, titulado
Moreno soy, un número que le da mucha inventiva porque la letra se
ajusta perfectamente a su color.
A través de los años, aparte de la Sonora Ponceña y de Bobby
Valentín, Luigi ha grabado con las populares orquestas de Perico
Ortiz y Don Perignon; y durante la época de La Fania, perteneció a
esa compañía, a la que dejó cuando se dedicaron a promover solamente
a ciertos artistas como Celia Cruz y Héctor Lavoe, olvidándose de
los demás.
A su edad, a Luigi sólo le queda un deseo: “Hacer una grabación más
en plenitud de mis condiciones. Una grabación que quede para la
historia, y me gustaría firmar con una disquera que promocione ese
trabajo, porque ya yo no quiero grabar solo por grabar”.
Con su historial y sus condiciones, sólo le deseamos a Luis
Guillermo Texidor Ortiz… ¡que Dios se lo conceda!
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