|
BOSQUEJO

FRUKO
De Colombia... ¡para el mundo entero!
Por
Eric E. González
eric@comoenla.com
Cuando en Colombia se habla de la música que conocemos como salsa,
se tiene que mencionar obligatoriamente a Julio Ernesto Estrada, a
quien todos conocemos como Fruko. Es más, cuando se habla de la
salsa a nivel mundial, su nombre ocupa forzosamente un lugar
importante. Tanto así, que si se debieran incluir diez temas de
música afrocubana en una cápsula del tiempo, El preso tendría que
ser necesariamente uno de ellos.
Y si bien esta composición popularizó definitivamente a la orquesta
del destacado colombiano, él ya había comenzado mucho antes a
cosechar éxitos, como A la memoria del muerto, La fruta bomba, Tania
y El caminante, entre otros.
Aparte, tanto durante como después del periodo en que lanzara El
preso, Fruko y sus Tesos le dio al mundo temas clásicos como Mayomba,
Los charcos, El negro chombo, El patillero, El cocinero mayor,
Lontananza, Barranquillero arrebata'o y La cara de payaso, por
mencionar sólo algunos.
Desde ese entonces, y con el apoyo total de Discos Fuentes, su casa
de siempre, Fruko y sus Tesos ha puesto en el mercado más de 33
álbumes, incluyendo “La verdadera historia de Fruko y sus Tesos”, su
más reciente producción.
También es importante destacar que de la escuela de Fruko y sus
Tesos han salido muchos cantantes colombianos reconocidos
mundialmente: Wilson “Saoko” Manyoma; el inigualable Alvaro “Joe”
Arroyo y el difunto Edulfamit Díaz Molina, cuyo nombre artístico fue
“Piper Pimienta”. Además, por su orquesta han pasado también
Humberto González, los cubanos Celio González y Orlando Contreras,
Juan Carlos Coronel, John Jairo, May González, Joseíto Martínez, La
India Meliyará, Gabino Pampini, Alvaro Pava, Chucho Nuncira, Harold
Peláez, Delfo Ballestas, Daniel Silva, Morist Jiménez, Luis Moreno y
Raquel Zozaya.
Asimismo, cabe mencionar que Fruko, aparte de ser el nervio motor de
Los Tesos, ha sido de suma importancia en el desarrollo y éxito de
otras grandes orquestas colombianas, como Los Latin Brothers, Los
Corraleros de Majagual, La Sonora Dinamita y Afrosound, entre otras.
Fruko nació en el barrio de Naranjal, en la ciudad de Medellín, el 7
de julio del año 1951. Tuvo ancestros cubanos, que llegaron a
Medellín a construir el túnel del tren de La Quiebra; su bisabuelo,
que estaba entre ellos, allí se quedó. El abuelo de Fruko fue
director de un colegio (el Liceo Antioqueño, donde era profesor de
música) y de una radioemisora (La Voz Katía). Los hijos de éste tíos
de Fruko, Mario, Jaime y Jairo, fueron productores musicales e
ingenieros de sonido. Trabajaban para Discos Ondina, hasta que un
buen día los llamaron para que se incorporaran al sello Fuentes, de
Juan Antonio Fuentes.
Fruko les llevaba el almuerzo, aunque mucho antes –a los 5 o 7 años–,
ya tenía el espíritu tropical. Oía a la Sonora Matancera tocar
Burundongo le dio a Burundanga y se ponía feliz; pero cuando
escuchaba tangos como “Cuando la lluvia entristeciendo está la noche...”,
no sentía lo mismo. “Aunque eran muy bonitos, no era música para mí”,
ha declarado. “Yo me iba para otro lado, donde estaba la rumba,
conjuntamente con la música colombiana.”
Desde niño, Fruko tocaba los tambores en la murga, hasta que un día
le compró una flautica a Crescencio Salcedo, el compositor de Yo no
olvido al año viejo, una canción clásica que fue grabada en México
en 1949 por una orquesta espectacular. Con esa flautica metálica,
Fruko aprendió a tocar La pollera colorá y otras canciones que en
ese momento interpretaba en una murguita.
“A mi abuela, doña Rosa de la Parra, no le gustaban los negros”,
recuerda el artista. “Ella era española, y me decía: '¡No, pero cómo
te gusta esa música! ¡Esa música es del diablo, esa música es de
negros! ¡Tiene que gustarte otra música!' Y yo le decía: 'abuelita,
déjeme'...”.
A mi pregunta de cómo eran las murgas en Colombia y si eran
diferentes a las de Panamá, Fruko contesta: “Ah, sí. Los
instrumentos son de percusión y maracas, con los muchachos cantando.
En mi ciudad había un grupo que se llamaba El Conjunto Miramar, que
interpretó canciones como Carruseles y un guaguancó que decía 'éste
es mi pregón, mi pregón a madre.' Ahí empezó el sabor de Sudamérica
en la salsa”.
“Desde pequeño fui muy peleador”, relata el mismo músico. “Nosotros
queríamos ser como el americano, como el gringo, como el mexicano;
el guapo, ¿no?, hasta que en el colegio me dijeron que no me querían
más por allí. Entonces, mi mamá me dijo: 'te vas a poner a vender
prensa o hacer alguna cosa'. Fue cuando mis tíos me llevaron a los
estudios de grabación y, en el primer día, tuve la oportunidad de
conocer a Daniel Santos. No se me borra la imagen de ese señor; una
presencia”.
Cada semana, Fuentes traía a estrellas de ese calibre. En esa época,
a Fruko lo llamaban Joseíto, y metido en el estudio, cargaba cables,
movía equipo, etc. Para Fruko, don Antonio fue un señor muy especial
en su vida. Maestro de etnología y de comunicación, ponía a sonar a
las orquestas y corregía los arreglos. “La música tropical
colombiana la hizo él”, asegura el músico.
Allí conoció a Miguelito Valdés, “Mr. Babalú”, y a muchos otros
artistas. Esos fueron sus profesores. Fruko estaba en el estudio y
veía cómo se manifestaban; y cuando se iban a almorzar, él agarraba
los instrumentos e iba copiando las melodías que habían hecho en las
grabaciones, tanto en las congas como en el piano y en el bajo,
hasta que un día, don Antonio le dijo: “Vamos a cambiarle el sonido
a Los Corraleros de Majagual”. Con ese grupo, Fruko comenzó su
carrera profesional tocando el timbal.
En 1968, Fruko viajó a Venezuela, y allá conoció a Joe Cuba, con
Jimmy Sabater y Cheo Feliciano; a Tabaco y su Sexteto, y a Los
Dementes de Ray Pérez. Además, alternó con Ricardo Ray y Bobby Cruz,
con Ray Barreto y con Pete “El Conde” Rodríguez, cuando Rubén Blades
era su corista. Tras apreciar a todos esos conjuntos, Fruko se dijo:
“Hay que hacer un grupo como estos en Colombia”.
“Al ver todo ese movimiento, todos esos artistas, me puse a buscar
cómo era que iba a poder hacer mi grupo”, dice. “Pedí autorización,
me la dieron, y empecé a grabar canciones improvisadas de salsa,
como unas pruebas. En Cali dijeron: 'Esos tipos son de Puerto Rico'.
Cuando se entusiasmaron los dueños, fuimos consiguiendo cantantes”.
El primer disco se tituló “Tesura”, y de ahí salió lo de Tesos,
palabra que significa “los duros del barrio”. “Entonces nos ubicamos”,
continúa el artista, “y fuimos consiguiendo a otros cantantes”. El
segundo vocalista fue “Piper Pimienta” Díaz, quien cantó La fruta
bomba y A la memoria del muerto.
Entre sus créditos, Fruko y sus Tesos fue la primera orquesta de
salsa que se presentó en el Madison Square Garden proveniente de
Colombia, y para la colonia colombiana en Nueva York fue una
bendición. Con los Tesos, Fruko compartió tarimas con las Estrellas
de Fania, el Conjunto Libre, Wilfrido Vargas y La Dimensión Latina.
En 1975, había un grupo venezolano que estaba pegando muy duro. Se
llamaba La Dimensión Latina, con Oscar D'León, y Fuentes necesitaba
a un grupo que le hiciera la competencia. De ahí nacieron Los Latin
Brothers, dirigidos por Fruko, quuen además tocaba sus arreglos.
Otro acierto en su carrera fue cuando visitó Cartagena, a petición
de don Antonio, y buscó al cantante original de la Sonora Dinamita,
Lucho Argain, para revivir con él la banda. Tan grande fue la
importancia y la aceptación de Fruko que, entre los años 76 y 89,
grabó 12 álbumes.
Ciertamente, Fruko ha dejado una gran huella en la salsa; no sólo en
su país natal, sino también en el resto del mundo. En su histórica
carrera, ha participado en más de 6 mil canciones como productor,
autor y arreglista; ha viajado y tocado en 48 países y en más de 250
ciudades del mundo, y su mayor deseo, en palabras propias, es “que
convivamos en un mundo sin guerras ni demencia. Y eso se logra con
la salsa”. Por último, su apodo proviene de una fábrica de conservas,
que anunciaba en la televisión: “la salsa Fruko… el secreto del
sabor”.,
|