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BOSQUEJO

CUCO VALOY
La gloria dominicana
por Luis Miguel Cabrera
Una de las leyendas musicales más queridas de la República
Dominicana es Cuco Valoy, el compositor, cantante y productor
dominicano que cuenta, entre sus muchos logros, la autoría de éxitos
como Juliana, Salsa con coco y Mendigo de amor.
Cuco nació en Santo Domingo (capital de la República Dominicana) en
1937, y su devoción por la música comenzó a los cuatro años de edad,
cuando se enamoró de la tambora, el instrumento principal de
percusión en las orquestas de merengue. Luego, recibió su educación
formal en el Conservatorio Nacional de Música de la República
Dominicana, donde se especializó en teoría musical. De esos estudios
obtuvo los conocimientos necesarios para ofrecerles a sus
descendientes la técnica musical y el adiestramiento necesario,
porque su mayor anhelo era hacer de la música un negocio familiar,
sueño que convirtió en realidad al participar activamente en las
producciones musicales de su hijo Ramón Orlando.
Como Cuco tenía ese sueño y poseía una hermosa voz, cuando Martín,
su hermano menor, se sacó una guitarra en una rifa, Valoy lo fue a
buscar a Manoguayabo, le encontró un trabajo modesto en la capital y
formó con él un dúo para presentar canciones y dar serenatas. En ese
entonces estaban de moda Los Panchos, Felipe Rodríguez, El Trío de
Gabajeño, Johnny Albino y El Trío San Juan.
“Era una época hermosa”, recuerda él mismo. “Y nos hicimos bien
populares. Había un lugar que se llamaba Güibia, que era muy famoso
en aquella época de Trujillo [el asesinado dictador dominicano],
donde nosotros íbamos a picotear los fines de semana. Nos parábamos
en las mesas donde estaban tomando, cantábamos una canción y nos
daban diez o quince centavos”.
Se popularizó entonces en la República Dominicana la música de Cuba
interpretada por Los Compadres el dueto compuesto por “Compay”
Segundo y Lorenzo Hierrezuelo, y Cuco se enamoró extraordinariamente
de ella. Tanto así, que cambió su repertorio a esa música de
boleros, que de paso, era mucho más difícil de interpretar. La
primera canción que grabaron fue en 1958, como un retrato de la
música de Los Compadres. “Cuando hicimos la primera grabación, aquí
no se grababa”, recuerda el artista. “La hicimos en un estudio
pequeño con dos canales. Cuando En la copa de licor salió a la calle,
la gente pensaba que éramos cubanos. Figúrate, era la música número
uno”. Ese fue el comienzo de Los Ahijados.
El nombre surgió en un programa de aficionados en Radio Televisión
Dominicana, cuando Jack Ferreiras, el locutor del espacio, luego de
escuchar una música tan parecida a la de Los Compadres, dijo que si
en Cuba existían Los Compadres, por lo menos en República Dominicana
tenían a Los Ahijados. Así y todo, se pasaron más de un año de
incógnito, porque si la gente se daba cuenta de que eran talentos
locales, no comprarían el disco. Después de la revolución del 65,
Mateo San Martín, propietario del sello Kubaney, firmó a Cuco y
lanzó su primer disco de larga duración.
Históricamente, los años 70 estuvieron dominados por Johnny Ventura,
Félix del Rosario y Wilfrido Vargas, quienes tenían una popularidad
increíble. Debido a esos logros, Cuco decidió dejar a Los Ahijados y
montarse en otra nave. Quería formar una orquesta que se colara
entre Ventura y Vargas, y un buen día le dijo a Martín que iba a
dejar la guitarra para dedicarse a ese proyecto. Así lo hizo en el
75, formando el fabuloso conjunto Los Virtuosos, con el que se
convirtió en leyenda. El nombre de la orquesta se inspiró en el
título de un libro que Valoy utilizaba para darle clases de piano a
su hijo Ramón Orlando.
La combinación de la voz y los conocimientos de Cuco con las ideas
modernas de Ramón dieron como resultado un éxito rotundo que llevó a
la orquesta al panorama internacional, especialmente en Colombia ya
que la agrupación de 13 integrantes no se limitaba a un solo género
musical, sino que tocaba merengue, salsa, cumbia y otros ritmos
tropicales con igual soltura y calidad.
Ese mismo año se grabó un tema titulado No me empuje, basado en una
historia que le pasó a un estadounidense que andaba por el país
laborando para la asociación Cuerpos de Paz (Peace Corps) y que tuvo
problemas en Loma de Cabrera con unos policías; el hecho se comentó
en la prensa. “Leí la historia y me gustó para contarla”, asevera
Valoy. La gente se acuerda todavía de ese merengue: “Un negro que un
mal rato pasó / no quiso apagar un fuego que un soldado le ordenó /
miembro del Cuerpo de Paz dicen que era un gringo bueno / y con toda
su bondad / se vio en un gran aprieto”, cuyo coro repetía: “que no
me empuje, camine, que no me empuje”.
El sobrenombre que le dio popularidad tanto nacional como
internacional a Cuco Valoy fue El Brujo, gracias a un tema que fuera
un éxito extraordinario y que se inspiró en la mujer con la que
vivía en ese entonces, la que tenía en la casa un santuario. Hoy en
día, a Cuco Valoy todavía le llaman así. La canción fue algo fuera
de lugar en el país. Más tarde le siguieron muchos otros como
Juliana, Nació varón, Corazón de acero y Pa' gozar contigo, los que
consagraron a Cuco en el mercado internacional.
El nombre de la orquesta, que pasó a llamarse oficialmente La Tribu
en 1977, nació de un comentario que le hizo un aficionado durante
una gira en Panamá; se le había acercado y le había dicho en broma
que, debido al color de piel de sus integrantes, el conjunto parecía
una tribu.
Cuco, quien toca una gran variedad de instrumentos -entre los que
destacan la guitarra, el piano y el bajo-, es también un diestro
percusionista que se especializa en la tambora.
A lo largo de su carrera, ha participado en numerosos festivales
internacionales, y ha sido aclamado tanto en el Caribe como en
Norte, Centro y Sudamérica. Ganador de varios reconocimientos y
premios, quizás los más importantes para él tuvieron lugar en
Colombia, donde recibió cuatro veces consecutivas la máxima
distinción musical que puede recibir un artista por su música en ese
país, el premio Congo de Oro. Por otro lado, en su tierra natal, se
le otorgó el máximo honor que se le puede conceder a un ciudadano
dominicano: la medalla de los héroes de la patria.
Su habilidad para interpretar cualquier género musical latino,
añadiéndole letras jocosas y excitantes sea merengue, salsa, swing
latino, son montuno, pop o cha-cha-chá , le ha permitido a través de
cuarenta años de exitosa carrera compartir escenarios con figuras
del nivel de Machito, Celia Cruz, Johnny Pacheco, Johnny Ventura y
Oscar D'León, entre otros.
En resumen, con una veintena de discos en su haber, Cuco Valoy es un
artista que ha demostrado y sigue demostrando que es, sin lugar a
dudas, uno de los pioneros en la modernización de la música
tropical, una leyenda hispana y un verdadero embajador de la música
afro-latina, que se ha ganado el cariño y el respeto tanto de su
público como de sus colegas.
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