
ARPIA
arpia@comoenla.com
Predicar en el desierto es como aconsejar a un muerto
Buscando algo que escribir para esta columna, me tropecé con una
nota que, aunque se publicó hace ya algún tiempo, me interesó por
dos razones: una, porque le da la aprobación a ciertos comentarios
escritos por mí en el pasado, y dos, porque nunca creí que Tommy
Mottola fuera tan muy muy, ya que con el billete y el poder del que
disponía cuando supuestamente descubrió a Mariah Carey, hasta yo,
bajo las mismas condiciones, la hubiera hecho estrella.
Desgraciadamente para Thalía, el poder se le esfumó, y francamente
no creo que los que le besaban a Tommy el trasero (especialmente los
que mantenía con billetes gordos a cambio de que le tocaran sus
artistas en la radio) cuando estaba a cargo de Sony, la disquera
multinacional, hoy le contesten siquiera el teléfono.
En la susodicha nota, Roger Friedman, un crítico de espectáculos de
la News Corporation, señaló que Mottola parece haber perdido su
toque para hacer estrellas, y que su esposa, la mexicana Thalía,
“nunca será otra Mariah”, comentario que me hace pensar sobre la
calidad auditiva de este corresponsal, si es que se demoró tanto
para llegar a esa conclusión.
De todos modos, en una columna divulgada en varios medios de la
corporación –que entre otras propiedades tiene a la cadena
televisiva FOX y al diario New York Post– y que nunca escuché o leí
en la prensa hispana, Friedman señaló que mientras los bonos de
Carey van en alza, los de Mottola van a la baja, e indicó que el
intento de Tommy por generar nuevas estrellas tras su salida de Sony
Records, hace exactamente dos años, no tiene éxito evidente.
Hasta el cantante Marc Anthony, quien contrató a Mottola para que le
administrara su carrera, le dio la espalda en poco tiempo, y decidió
regresarle el puesto a su hermano. Aparte de quedarse sin ese
negocio, Mottola también perdió la oportunidad de manejar la carrera
de Jennifer López.
“Mientras tanto”, continúa el corresponsal, “su ex esposa [Mariah
Carey] está en medio de su mayor éxito. Su disco Emancipación de
Mimi tuvo ocho nominaciones al Grammy, y hasta ahora ha sobrepasado
los siete millones de copias vendidas”.
En contraste, Tommy Mottola apenas ha logrado un relativo éxito con
el primer disco de Lindsay Lohan, bajo su sello Casablanca. Por
cierto, Mottola, según sus amigos, está pasando gran parte de su
tiempo en Aspen, con su tercera esposa, Thalía Sodi, que sigue
siendo mayormente desconocida en Estados Unidos, excepto por una
línea de ropa en K-Mart. A pesar de los esfuerzos por convertirla en
una celebridad estadounidense, Mottola sólo ha profundizado su
estatus latinoamericano, concluye Fiedman, agregando que “a estas
alturas, es claro que Thalía nunca será otra Mariah… en ningún
idioma.”
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad
Y ya que mencionamos en la coletilla anterior a Jennifer López,
quiero felicitarla por haber roto su propio récord, al celebrar el
pasado 5 de junio dos años de matrimonio con Marc Anthony en medio
de intensos rumores sobre su deseado embarazo. Aunque en la mayoría
de los casos dos años son como una larga luna de miel, para J-Lo, la
actriz, cantante, bailarina y empresaria a la que la prensa rosa le
ha otorgado la reputación de ser la nueva Elizabeth Taylor en el
campo amoroso, un segundo aniversario es motivo de celebración, ya
que la tercera boda de la belleza hispana con Anthony, divorciado
cuatro días antes del enlace de la modelo puertorriqueña Dayanara
Torres, sonó como un nuevo desastre para la protagonista de la cinta
The Wedding Planner, ya que ella ya llevaba dos divorcios a sus
espaldas.
El primero fue con el camarero chantajista cubano Ojani Noa, con
quien se casó y del que separó el mismo año (1997). Luego vino el
bailarín Chris Judd, un matrimonio que duró menos de nueve meses
(2001). Además están sus retronadas relaciones –que duraron más que
sus matrimonios–con el rapero convertido en diseñador de moda,
productor musical y actor de teatro y cine, Sean Combs, con el que
hasta fue detenida por un tiroteo que se produjo en una discoteca de
Nueva York. También se cuenta su relación con el actor Ben Affleck,
formando una pareja a la que bautizaron con el mote de “Bennifer”.
Ambos comenzaron su relación con un beso en el verano de 2002 y se
iban a casar el 14 de septiembre de 2003, cuando la boda fue
pospuesta y cancelada por “la excesiva atención de los medios”.
Quizás esas experiencias han cambiado la vida de la nueva “Selena”,
que ahora se muestra mucho más discreta en público, sin los escotes
tan pronunciados que luciera junto a Combs.
El hombre propone y Dios dispone
Le dedico esta última nota a Jorge Raúl Porcel, el popular actor
cómico argentino que nos hizo reír por generaciones, y que acaba de
morir a los 69 años en un hospital de Miami como consecuencia de un
paro cardiorrespiratorio. “El gordo”, como lo conocían en el mundo
del espectáculo, falleció el martes 2 de junio en el hospital Mercy,
de Miami, tras una operación de vesícula biliar a la que se había
sometido la semana anterior. Pocos días después de la intervención
quirúrgica, el estado de Porcel, quien padecía desde hacía años de
la enfermedad de Parkinson, empeoró y le produjo el fatal desenlace.
El humorista oriundo de Buenos Aires había superado antes otras
operaciones, como la de peritonitis a la que fue sometido en
diciembre pasado, aunque su exceso de peso y dolencias de la columna
vertebral complicaron su recuperación.
“El gordo” se dedicó desde muy joven a la comedia, utilizando su
excesivo peso como gancho humorístico para arrancar las risas del
público y representar a personajes inolvidables. A los 19 años, tras
recibir críticas elogiosas por su imitación del cantante
estadounidense Pat Boone en un programa radiofónico argentino,
Porcel decidió abandonar sus estudios de Derecho para dedicarse de
lleno a la comedia.
En los EE.UU., su programa de humor Las gaticas de Porcel obtuvo a
comienzos de la década pasada un notable éxito, lo que le motivó a
trasladarse a Miami, Florida, donde tuvo un popular restaurante, A
la Pasta con Porcel, y donde, desde 1995, fue predicador evangélico.
Sin duda uno de los cómicos más populares de Argentina y países
limítrofes en los 70 y 80, Porcel debutó en el cine en 1962 y filmó
50 películas, entre ellas Disloque en Mar del Plata (1962), El gordo
Villanueva (1964), Los caballeros de la cama redonda (1973), El
gordo catástrofe (1977) y Los reyes del sablazo (1984).
Según sus familiares, sus restos serán trasladados a Buenos Aires,
Argentina, para que descansen en el cementerio de la Chacarita, el
mismo lugar donde se encuentran enterrados los restos del inmortal
cantante Carlos Gardel. Que descanse en paz.
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