
ARPIA
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Al final, la cabra tira para el monte
En un momento en el que el futuro de muchos inmigrantes en los
Estados Unidos depende de la decisión que tomen los congresistas
estadounidenses, varios artistas latinos de fama internacional como
Shakira, Ana Gabriel, Juan Luis Guerra y Antonio Banderas se han
solidarizado con ellos en su lucha por permanecer legalmente en este
país.
Siendo la mayoría de los indocumentados que pelean por esos derechos
de origen mexicano, mi respeto a esos tres por defenderlos como
seres humanos y no, como han hecho otros (políticos, estaciones de
radio y televisión, miembros de la prensa en general y ciertos
artistas) para buscarse dinero, como por año lo han hecho todos esos
“abogados” radiales que patrocinan programas de inmigración con el
fin de aprovecharse de los indocumentados.
Shakira, quien recientemente se mudó de Miami a Bahamas, hace unas
semanas tuvo la convicción de presentarse en Nueva York, en la sede
de la ONU, para recordarle a sus miembros que Estados Unidos está
forjado por inmigrantes y que hay millones de familias explotadas
debido a su situación legal.
Por su parte, el músico dominicano Juan Luis Guerra confió, luego de
la entrega de los premios BMI en Nueva York, que “ojalá que la
decisión que tome el Congreso sea favorable para nosotros y para
nuestra comunidad, porque somos personas íntegras y honestas, y creo
que debía tomarse en cuenta nuestra actitud hacia la vida y hacia el
gobierno”.
Mientras, Ana Gabriel, la estupenda cantante mexicana, se mostró de
acuerdo con apoyar el movimiento, recordando que en sus inicios,
ella también fue inmigrante que venía a trabajar en Estados Unidos
indocumentada.
Aunque este movimiento inmigrante y el apoyo de los artistas latinos
a la causa son inéditos, este tipo de lucha no es nueva en EE.UU.,
ya que en el pasado actores como Marlon Brando –el que aportaba
incluso dinero para la causa de los inmigrantes– y otros como
Ricardo Montalbán, Martín Sheen y Susan Sarandon han apoyado dichas
causas.
Estas marchas a través del país buscan mantener la presión luego que
el Senado no logró alcanzar un acuerdo para aprobar la iniciativa
que buscaba legalizar a más de siete millones de indocumentados en
el país, y el Comité Judicial del Senado, buscando una solución,
tiene previsto realizar nuevas audiencias tras el descanso por
Semana Santa que termina el 27 de abril.
Lo que considero insólito es que bajo las condiciones económicas en
que se encuentran la mayoría de los mexicanos en su país natal (razón
por la que tratan de mejorar sus vidas en cualquier país que les de
cabida, legal o ilegalmente), un energúmeno como el cantante Juan
Gabriel vaya más allá de lo normal al convocar a través de su página
web a sus compatriotas a no comprar nada en las franquicias
estadounidenses que operan en México el 1ro de mayo de 2006, fecha
en que grupos hispanos han convocado a un paro laboral de
inmigrantes en este lado de la frontera.
“Sucede”, menciona el cantante, “que el 1ro de mayo en Estados
Unidos se les va a hacer realidad la película Un día sin mexicanos”
(parece que se le olvidó la cantidad de centroamericanos,
sudamericanos, orientales, europeos y africanos que viven en el
mismo destino).
Lo que debería haber agregado es que, si por su consejo hay
“compatriotas” que pierden su trabajo al presentarse en un paro que
laboralmente es ilegal en su país, él, como magnánimo exponente de
esa acción, les dará de comer a todos ellos hasta que consigan un
nuevo trabajo o, mejor, hasta que emigren a EE.UU., siempre y cuando
sea antes de que cambien la ley.
A su vez, el boricua Daddy Yankee destacó la importancia de que las
autoridades “sepan que somos una potencia”, aunque como en su caso,
una potencia marginal, ya que como puertorriqueño, él es ciudadano
estadounidense y quien, después de verlo presentándose en vivo (fíjense
que por mucho que quise, ¡no pude decir cantando!), no le auguro
muchos años de potencia
El que nace pa' tamal, del cielo le caen las hojas
Como ya todos ustedes deben saber, la actriz y cantante neoyorquina
Jennifer López demandó al primero de sus tres maridos, el cubano
Ojani Noa, por violar un acuerdo de confidencialidad sobre su
matrimonio. Según la demanda presentada el lunes 10 de abril del
2006, de la que informó el programa The Insider, transmitido por la
cadena de televisión CBS, Noa solicitó que J-Lo le pagara 5 millones
de dólares a cambio de no publicar un libro sobre su matrimonio.
Noa, quien después del divorcio fuera el encargado del restaurante
Madre's en Pasadena, California, propiedad de López, le ha mostrado
supuestamente el manuscrito a diferentes editores, y en una carta
que le envió a Jennifer, le indica que continuaráa exponiéndolo
hasta que encuentre dónde publicarlo, a no ser que ella cubra su
chantaje. O sea, según la demanda, el inadecuado marido (¿díganme
qué hombre no daría lo que tiene por empatarse con semejante hambrón?,
o mejor, ¿qué no haría por no perderla?), “no dejará de vender el
libro a menos que ella le pague la suma de 5 millones de dólares”.
López y Noa se conocieron en 1997 cuando él trabajaba como camarero
en Miami (oficio que no produce grandes escritores) y la actriz
acababa de despuntar en Hollywood con Selena, la cinta basada en
vida de la malograda cantante tejana. Ese matrimonio fue tan
fulminante como su divorcio un año más tarde.
López contrajo luego matrimonio con su coreógrafo, Cris Judd, enlace
al que puso fin nueve meses más tarde, y tuvo después un frustrado
cortejo con otro que tampoco dio la talla, el actor Ben Affleck. En
el 2004 se casó con el cantante Marc Anthony, que hasta ahora parece
haberle dado lo que ella andaba buscando.
Por cierto, el acuerdo de confidencialidad entre Noa y López surgió
fuera de los tribunales, después de que Ojani retirara la demanda
que había presentado en contra de la actriz por haberlo despedido
del restaurante.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa
Otro artista que en su vida ha sabido superar sus enredos es el
legendario cantante mexicano José José, quien aparte de tener
problemas tanto de salud como económicos, ahora está envuelto en una
grotesca trifulca familiar. La riña –que le ha dado de comer a los
buitres de los medios que viven de estas noticias– comenzó cuando
José Joel, su hijo mayor, lo censuró por años de indiferencia y por
no haber cumplido con sus deberes como padre. José Joel, quien está
tratando como cantante de seguirle los pasos a su padre, también le
reprochó que ayudara profesionalmente a una de sus medias hermanas y
no a la otra.
Por su parte, José José se ha mostrado muy irritado de que esta
pelea familiar se haya hecho pública, diciendo, simplemente, que “no
quiero saber nada más de él, ya que sólo recibo ataques contra mi
persona”. A esos ataques se le han unido los de su primera esposa,
Ana Elena Noreña Grass, a quien el cantante culpa de instigar “el
resentimiento y el odio” de su hijo mayor.
“Lo único que le pido a Anel”, agregó José José, “es que me deje en
paz, y a mi hijo, que recupere el equilibrio emocional que desde
hace cuatro meses, no sé por qué, perdió”. El famoso cantante tuvo
con su primera esposa a José Joel, de 30 años, y a Marisol, de 25.
Con su segunda, Sara Salazar, tiene a su hija, Sarita. “Fui la
chequera de su vida”, agregó el cantante, “no el amor de su vida”.
Mientras, Ana Elena acusa a Salazar de ser la culpable del
distanciamiento de sus hijos con el cantante, y prepara un libro (válgame
Dios, ¿otro libro más?) acerca de su fracasado matrimonio.
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