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Pan duro, pero seguro…
En los años 50, la furia fue el mambo. En los 60, la pachanga. En los 80, la lambada, y ahora está en boga el reggaetón, un movimiento –por falta de otra palabra– sin letras sustanciales y en el que todos los cantantes quieren simular a los negros raperos norteamericanos, agarrándose los testículos mientras cantan –acción inventada por Michael Jackson con la justificación (creo yo) de ver si encontraba algo pequeño con qué jugar–.


Para acortar la historia, el reggaetón, como ritmo musical, está supuestamente desbancando a otros géneros en popularidad, y tiene en la cuerda floja a las estaciones de radio encargadas de colocar la poca buena música que hoy en día se produce en otras categorías como el pop, el rock u otras variantes.


Es así que en Los Angeles, después de que se tratara de levantar durante años a El Sol, estación radial perteneciente a SBS -empresa que dirige Raúl Alarcón Jr.-, la medianoche del pasado 26 de mayo marcó un cambió radical en su formato, ya que la citada emisora se convirtió en Latino 96.3, para presentar sólo reggaetón y hip hop. ¿Y qué les pasó a los locutores estrellas de esa estación (Marta Shalhoub, Pepe Barreto, etc.)? Pues que todos quedaron cesantes.


Anunciando el cambio, Bill Tanner, vicepresidente de programación de la cadena, dijo que este era el formato del futuro: “Es el que mucha gente joven de Los Angeles está escuchando, y el que más está llamando la atención del público en las calles”. Según él, la decisión se tomó basándose en estudios e investigaciones realizadas en este mercado, y porque “nos entusiasmó el lleno de tres noches seguidas en el Anfiteatro Universal [durante un festival de reggaetón], donde vimos y oímos a la gente cantando esa música.” ¿A qué música se refiere? ¿Dame tu gasolina? ¿Lo que pasó, pasó? ¿Tremendo culo?


Claro que basar una decisión de esa índole en lo que Tanner vio en un concierto en el Anfiteatro (que de todos modos ahora se llama Gibson y no Universal) es no sólo obtuso -por no decir ignorante-, si consideramos que, después de que cambió el formato, en el concierto que se celebró con los mismos artistas en el Hollywood Palladium sólo se aparecieron 800 personas. ¿Quiere eso decir que en Los Angeles el reggaetón fue debut y despedida, y que pronto tendremos otro nuevo formato en esa estación? Veremos; pero de todos modos, le deseamos a Tanner suerte, ya que por lo menos no tenemos que escuchar más su inapetente y decepcionante programación del pasado.

Si quieres el perro, acepta las pulgas…
Y continuando con las estrellas del reggaetón, “lo que iba a pasar, casi no pasa, pero pasó” cuando el promotor neoyorquino Ralph Paniagua, encargado de la parte protocolaria de las peleas de boxeo en el Madison Square Garden, contrató a Andy Montañez para que cantara el himno nacional de Puerto Rico en la pelea entre su compatriota Miguel Cotto (quien ganó la pelea por nocaut) y Mohamed Abdullaev, para luego tratar de echar a un la’o al Niño de Trastalleres, calificando la situación como “un triste conflicto de egos”.


Para que entiendan lo que pasó, Paniagua originalmente había hablado con Don Omar para que cantara el himno, pero la gente de Daddy Yankee le dijo que no participaría si Don Omar estaba en el programa. “Perdimos contacto con Don Omar”, dijo el promotor, “y los de Daddy Yankee me recomendaron a Andy”. Durante el tejemaneje, reapareció Don Omar, quien dijo que quería participar, a lo que Paniagua agregó: “Pensé que sería chévere unirlo con Andy. Pero entonces, la gente de Daddy insistió en que no estaría con Don Omar. Creo que todas las partes perdieron la perspectiva de que esto no se trataba de Daddy Yankee, ni de Don Omar, ni de Andy, sino de Miguel Cotto.”


El promotor calificó la ‘tira’era’ entre ambos intérpretes de reggaetón como una cuestión de egos. “Nosotros no tenemos tiempo para preocuparnos por una situación así. Esta es una distracción innecesaria al verdadero espectáculo, que es la pelea. Entiendo que lo mejor es que toda esta gente se quede y que no venga al Garden, porque con los egos tan grandes que tienen [estos artistas], no va a haber espacio para que entre nadie más”.


Para Andy –quien es uno de mis cantantes de salsa favoritos–, esta vez la polémica no fue creada por cubanos (¿recuerdan su abrazo con Silvio Rodríguez?), sino por su misma gente. “Creo que con 42 años en la música y tratando de hacer las cosas correctamente, no es justo que se me quite el honor de cantar el himno que adoro después que se anunció que sería yo, y que cuando la gente me espera, salga otra persona a cantar”, comentó el artista, quien aseguró que había llegado al acuerdo para interpretar el himno a través de la promotora Angie García. Sin embargo, más allá de acuerdos, el salsero enfatizó que “para cantar el himno no necesito cobrar; lo hago con el alma, porque soy puertorriqueño y así lo siento”.


Por último, de una forma u otra, la controversia sobre quién interpretaría el himno antes del combate fue resuelta, y Montañez entonó finalmente La Borinqueña. Y aunque se suponía que el intérprete de La gasolina haría su entrada al ring cantando un tema que compuso exclusivamente para Cotto, Daddy Yankee acompañó al campeón cagüeño en su entrada al cuadrilátero sin presentar la pieza, debido aparentemente a problemas técnicos.

Que cada cual con sus uñas se rasque…
Si hay algo que está lleno de excentricidades es indiscutiblemente el mundo de la farándula; desde mansiones de billones de dólares hasta zapatillas que cuestan miles, para las celebridades no hay límites. Especialmente si se trata de mantener sus cuerpos –o por lo menos, las partes más importantes–, como hizo Jennifer López, quien aseguró sus glúteos por más de 60 millones de dólares.


Unos se conforman con gastar en cirugías, cremas y maquillajes que les ayudan a conservar su imagen; pero otros, sabiendo que su cuerpo es lo único que les da fama, aseguran sus atributos físicos con cifras millonarias –al igual que hacen los padres, quienes preocupados por el futuro de sus hijos se compran seguros de vida para ampararlos en caso de accidente–. J-Lo, Ronaldo, David Beckham y hasta una “conejita” de Playboy podrían recibir millones de dólares en caso de que la parte de la anatomía que aseguraron sufriera un accidente.


La moda comenzó a principios del siglo pasado con Fred Astaire, El Príncipe de la Danza, cuando éste decidió valorizar literalmente sus virtuosas piernas. En aquel entonces, el actor tenía un contrato que le pagaría 300 mil dólares en caso de que sus piernas “dejaran de funcionar”. Ahora bien, si J-Lo aseguró sus glúteos por tanto dinero, mi primera pregunta es: ¿qué pérdidas o lesiones hay que presentarle a la compañía que se los aseguró para que le paguen por cualquier daño o perjuicio sufrido? ¡Hmmmm! La segunda es: ¿será ese seguro como el de los carros, que sólo se pagan mientras no se les pase el millaje? Y la tercera: ¿será Marc Anthony una de las excepciones en esa póliza?


Por cierto, las curvas traseras de la actriz ‘niuyorrican’ ya forman parte de la terminología de la Bolsa de Valores de Nueva York, donde los agentes llaman un J-Lo a una amplia curvatura en alza tras haber llegado a su punto más bajo; un tipo de curva tan marcada que me recuerda a otra curva –quizás aún más marcada–, el trasero de la difunta Selena, el que siempre fue admirado y celebrado por fotógrafos y fanáticos y que, supuestamente, también fue asegurado por varios millones

 

 

 

 

 

       
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