Siendo una de las actrices que más triunfa hoy en
día en las carteleras españolas, la bella sevillana está empezando a
darse a conocer en el cine internacional, desde su interpretación de
la atractiva “niña pija” en la serie 7 vidas. Pero la sensual e
inteligente joven es mucho más que eso, como lo señala el
reconocimiento unánime de la crítica a raíz de su papel en Lucía y
el sexo.
Ella podría haberse convertido en la embajadora de España en México,
en una periodista reconocida o en deportista de élite, porque todo
eso quería ser de pequeña; pero a Paz Campos Trigo, el destino le
planteó otro camino cuando, con solo dieciséis años, fue a ver una
representación de La casa de Bernarda Alba, e inmediatamente supo
que lo suyo era ser actriz, cambiando su nombre por Paz Vega y
haciendo sus primeros pinitos artísticos en su Sevilla natal.
Mientras esperaba que la admitieran en el Centro Andaluz de Teatro,
montó un grupo teatral y llegó a dirigir La bella Dorotea, de Miguel
Mihura.
Tras dos años de estudios de arte dramático y periodismo, decidió,
como ella misma dice, “liarse la manta a la cabeza”. Cogió su
currículum y unas fotos y se mudó a Madrid, lista a comerse el mundo;
pero como los sueños son muchos más impalpables que la realidad,
pasó sus primeros meses en la capital ibérica sirviendo copas en las
noches en diversos bares, mientras que dedicaba los días a acudir a
todas las audiciones que se le presentaban.
Con su vibrante personalidad, su porte físico y su entrenamiento
artístico, no tardó en llegarle una primera oportunidad, aunque en
la televisión, para la serie Más que amigos, donde interpretaba,
curiosamente, a una joven que había ido a Madrid a triunfar como
actriz y trabajaba de camarera mientras lo conseguía.
De ahí pasó a Compañeros y luego a 7 vidas, la serie que la lanzó a
la fama. Entretanto, empezó a hacerse también un hueco en el mundo
del cine, debutando en la gran pantalla con Zapping y haciendo
papeles secundarios en Sobreviviré y Nadie conoce a nadie. Aunque 7
vidas la consolidó en la pequeña pantalla, la experiencia de
combinar serie y películas le resultó agotadora; tanto así, que tras
cincuenta y dos capítulos, decidió dejar el programa cuando dos
grandes directores se fijaron en ella: Pedro Almodóvar la fichó para
Hable con ella, y Julio Medem le dio la oportunidad de interpretar
su primer papel protagánico en Lucía y el sexo, con el que se llevó
en España el Goya a la Mejor Actriz Revelación en el 2002.
Esas dos interpretaciones la catapultaron como una de la actrices
más solicitadas dentro del panorama cinematográfico español,
obteniendo papeles estelares en El otro lado de la cama (2002) de
Emilio Martínez Lázaro; el rol de la mítica Carmen (2003) en el film
homónimo del director Vicente Aranda, donde reencarna magistralmente
el mito inmortal de esa bella y apasionada mujer –por lo que fue
nominada como mejor actriz en los Premios Europeos de Cine– y Di que
sí (2004), el largometraje de Juan Calvo.
En 2004, James L. Brooks, el director norteamericano, la fichó para
el papel estelar de Spanglish, donde interpreta a Flor, una joven
madre mexicana que trabaja como empleada doméstica para una familia
estadounidense. Su excelente actuación junto a Adam Sandler le dio
la oportunidad de convertirse en una de las actrices latinas que
comienzan su andadura en Hollywood.
Este año, podremos ver a Paz Vega en Los Borgia, una cinta basada en
la vida de la célebre familia italiana, que dirige el español
Antonio Hernández (En la ciudad sin límites); Fade to Black (2006),
un thriller de la vida real basado en el viaje a Italia de Orson
Welles con el propósito de salvar su matrimonio con Rita Hayworth, y
10 Items or Less, una comedia estadounidense donde comparte escenas
con Morgan Freeman, en la que termina dando la vuelta completa, ya
que pasó del sexo al ‘spanglish’, fue reina y ahora santa.
La historia se basa en la vida de Santa Teresa, la hija de un
hidalgo de Avila que, al no conformarse con el destino que se le
propuso –casarse con un caballero–, ingresó en un convento de
clausura y comenzó, desde esos muros, una cruzada de oración y
sacrificio que la convirtieron primero en una rebelde y una loca,
más tarde en una líder y, finalmente, en una santa. Con su actuación,
Paz Vega representa la vida de una mujer única en un tiempo difícil.
Una mujer hermosa y excepcional que nunca fue mártir, pero que hizo
historia.
Paz afirma que “el género que más me seduce es el cine, porque el
apartado técnico en conjunto me fascina; pero con eso de la
popularidad, no puedo ir a la playa a tomar el sol en bolas o
emborracharme con mis amigos. Eso sí, la fama tiene sus ventajas:
llegas a una tienda y te tratan como a una reina”.
De Lucia y el sexo, la actriz comenta cándidamente: “Todo tiene su
dificultad, aunque me resulta más fácil hacer un desnudo o una
escena de sexo, donde todo es muy técnico, que una escena de mucha
tensión dramática”.
Paz contrajo nupcias hace tres años con Orson Salazar, propietario
de tiendas de zapatos y restaurantes que conoció cuando ambos
estaban de vacaciones. Se mudaron juntos inmediatamente y, en cinco
meses, eran marido y mujer. Para ella, lo realmente importa es
llegar a su casa, estar tranquila y poder dormir bien. “Por eso, me
tomo todo lo que me pasa como algo normal”, afirma.
Ella se define como “muy familiar, trabajadora, tenaz en mis metas y
muy española”. Ha conseguido hacer realidad el sueño de muchas
jóvenes actrices: entrar en el cine por la puerta grande.