En el mundo
del jazz femenino internacional ha habido grandes estrellas que no
sólo dieron sus voces a esa faceta musical sino que también, debido
a sus grandes dotes líricas y prodigiosa versatilidad, grabaron
desde baladas hasta be-bop y swing.
Entre las 10 más admirables, la más prolífica de
todas fue sin duda Ella Fitzgerald, “la primera dama de la
canción”. A Ella, la madre del scat singing, la siguieron
tanto en talento como en fama Billie Holiday, Sarah
Vaughan, Dinah Washington, la fabulosa Carmen McRae,
Nancy Wilson,
Ernestine
Anderson
–
quien empezó su carrera a los 12 años de edad–, Shirley Horn,
Nina Simone y Etta Jones, todas estrellas en cualquier
género, pero que rara vez en sus vidas artísticas cantaron o
grabaron duetos.
Ese prólogo nos lleva de lleno a un dío de jóvenes
cubanas que, como las anteriores, además de poseer un talento
extraordinario, han cantado juntas desde niñas, algo que se debe en
gran medida al hecho de que nacieron el mismo día en la casa número
12 de la Calle Donato Mármol de La Villa Azul, en 1979, o como dicen
ellas mismas en una canción: “Tal para cual / como dos gotas de
agua”.
Las mellizas Angélica María y Annelis
Elisa Suárez Peña, oriundas de Puerto Padre, Las Tunas, saltaron
del anonimato en La Habana, Cuba, en diciembre del 2000, fecha en la
que incuestionablemente conquistaron el Primer Premio de
Interpretación del Festival Jojazz, un concurso para jóvenes
jazzistas que tuvo su primera edición en 1998, gracias al apoyo de
diversas instituciones y el entusiasmo de prestigiosos músicos
encabezados por el desaparecido maestro Frank Emilio Flynn.
En sus
varias ediciones, dicho evento ha dado a conocer el alto nivel
técnico e interpretativo de más de sesenta jóvenes que han llegado a
finalistas en estos concursos donde han participado como jurado
prestigiosas figuras del jazz cubano, presididas en estos últimos
años por otro maestro del piano, Jesús "Chucho" Valdés.
Desde entonces, Angélica María y Annelis Elisa –
que combinaron sus nombres en el de Angelisa para
nombrar a su dueto – recibieron el espaldarazo de Valdés,
Robertico Carcassés y otras figuras del ambiente jazzístico
cubano, apoyo que les abrió las puertas del mercado español y que
les permitió participar en el Festival Son Latinos, de Canarias; en
una memorable jornada que reunió a la dinastía Valdés en el
Concierto de los tres pianos, en Tenerife, y en la presentación del
trío de Joshua Edelman en Madrid.
En sus presentaciones, tal como las famosas
cantantes que mencionamos previamente, Angelisa trabaja géneros tan
diversos como el blues, la bossa, los estándares de jazz, las
baladas, el pop, los boleros, el jazz latino y el R&B, así como
fusiones de esos géneros en una misma composición. En sus propias
palabras: “Si hubiera que encuadrarnos en uno de ellos, podría ser
el pop-jazz y la fusión”.
Influenciadas por artistas del nivel de Elena
Burke, Stevie Gonder, Ella Fitzgerald, Mayra Caridad
Valdés, Gladys Knight, Elis Regina, Rachele
Ferrel y Brian McKnight, las mellizas se han encargado
desde sus inicios del arreglo armónico de sus voces, entrelazando en
la melodía la primera y la segunda voz hasta encontrar los matices
de timbre, registro, afinación y color que deseaban.
Su primer proyecto discográfico surgió como un acto
de corazón de cuatro amigos a los que, casualmente, las hermanas
prepararon para una audición en el ISA (Instituto Superior de Arte
de La Habana) durante su último curso de Licenciatura en Música con
especialidad en Canto Lírico.
“Esas personas eran amantes de la música que no
tenían nada que ver con el mundo de la industria, pero que se
quedaron ‘prendadas’ con la magia de nuestras voces y decidieron
invertir para hacernos una producción que nos sirviera como puente
al mercado discográfico”, recuentan las gemelas en su página de
promoción.
Esa producción se convirtió en una “bola de nieve”
cuando músicos de la talla de Chucho Valdés, Silvio Rodríguez
y René Baños, entre otros, terminaron involucrándose
en el proyecto.
Su primer disco, En alma misma, pretende dar
una panorámica general de los diversos géneros que las bellas e
idénticas hermanas pueden interpretar, desde un Latin Pop hasta una
sencilla pero hermosa balada. En sus 14 temas (4 de ellos
registrados en vivo), Angelisa narra una historia que, aunque posee
varios capítulos, no deja de conformar un estilo propio.
El álbum cuenta con la participación y las
orquestaciones en el piano de Chucho Valdés. La música del tema
Creía en el amor fue hecha especialmente por él para las
mellizas, con letra de Silvia González Guerra. Además, esta
singular grabación también cuenta con la participación de los
pianistas Andrés Alén, que fuera nominado para un Grammy por
su disco Pianísimo en 2001; Ernán López-Nussa, quien
ganó el premio Discuba en 2002 con su disco From Havana to Rio,
y Oshua Edelman, un neoyorquino afincado en España durante
los últimos 23 años.
La guitarra en la grabación le pertenece a Rey
Guerra, considerado por muchos como el mejor guitarrista clásico
cubano de hoy en día, mientras que la producción quedó en las
diestras manos de René Baños, el director del laureado grupo musical
cubano Vocal Sampling.
Por su parte, las hermanas Suárez Peña
se valieron de las versiones de Mambo influenciado de
Chucho Valdés; del preciso bolero Creía en el amor; de
Estás, una balada de su propia inspiración; de Mona Lisa,
de Livingston & Evans; de la samba-pop Samurai, de
D’Javan; de Aquellas pequeñas cosas, el famoso tema de
Joan Manuel Serrat; del rock-pop de Baños Tal para cual;
de la canción blues Te conozco, de Silvio Rodríguez;
del pop Shade of pale (Con su blanca palidez) de
Broker & Reid, cantado en inglés; de Route 66, una fusión
de jazz, también cantada en inglés y basada en el tema de Bobby
Troup, donde las mellizas demuestran su habilidad jazzística; de
la bossa fusión Delirios, de su propia inspiración; de
Esperaré, una bellísima interpretación del bolero de Armando
Manzanero, y del tema Angelisa, de Alejandro Vargas.
A través del
fonograma, las mellizas despliegan sus virtudes vocales tanto en la
emisión y proyección de las líneas melódicas como en el ‘filin’ de
la improvisación y su certera aproximación al scat.
Ser cubanas significa mucho para ellas, porque en la
isla hay un gran amor por la música, sobre todo la salsa y la timba.
“Tal vez esa saturación musical salsera sea la razón por la cual los
jóvenes cubanos de nuestra generación apostamos por mezclas y
estilos diferentes”, dicen ellas.
En cuanto al jazz, son amantes del género pero no se
consideran ‘jazzistas’, y según dicen, no tratan en sus scats
de imitar sonidos de instrumentos de viento como la mayoría de los
vocalistas, sino que intentan recrear melismas y frases propias de
la voz humana con su timbre auténtico.
¿Qué es entonces Angelisa? Un excelente proyecto
musical que propone fusionar géneros diversos que les permitan a sus
intérpretes continuar mezclando sin cesar sonoridades, ritmos,
armonías y géneros disímiles. Y con esta, su primera grabación,
Angélica María y Annelis Elisa han dado su primer paso.