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ANECDOTAS

 

 

TÓPICOS DEL TRÓPICO ANECDÓTICO

 

Por Luis Tamargo

 

Rompemos fuegos en esta ocasión con el siguiente relato, tal y como fue narrado por el ilustre flautista y director orquestal Antonio Arcaño (1911-1994): “Recuerdo que en mi programa en la emisora Mil Diez estrenábamos a diario un danzón. Al cabo de los días sumaban tantos, que uno ni se acordaba de ellos. Una mañana, salgo a la calle y veo delante de mí a un muchachito, un negrito delgadito de más o menos 17 años, chiflando una melodía bella, bella. Y me digo: “Yo conozco eso, ¿pero de dónde?” Estaba muy bien chiflada, muy afinadita. Apuro el paso para alcanzarlo y le pregunto: “Oye, eso que estás chiflando, ¿dónde lo oíste, en una película?” Y él me respondió: “No, maestro; ese danzón se llama Isora y lo estrenó usted anoche en la Mil Diez”.

Durante una escala en su viaje de regreso a La Habana, después de participar junto a Patato Valdés y Orestes Vilató en la grabación del aclamado compacto “Ritmo y candela” (Redwood, 1995), el famoso percusionista cubano José Luis Quintana –mejor conocido como “Changuito”– chocó en el aeropuerto Internacional de Miami con una cláusula de la ley Helms-Burton, por lo que las autoridades aduaneras del país le confiscaron los 4 mil dólares que había ganado trabajando en La Yuma (mote que le dan en Cuba a los Estados Unidos). Posteriormente, al llegar a la capital cubana, Changuito le declaró a la prensa: “Me ofrecieron 3 millones, pero como no acepté, cuando llegué a Miami me obligaron a entregar los $4,000.” El ‘vanvanero’ no comentó quién le ofreció los 3 millones ni por qué motivo; pero hay un antiguo proverbio castellano que se puede aplicar a este caso: “Más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo corriendo”.

Aunque la pachanga (una variante del chachachá que tuvo gran éxito en Nueva York a principios de los sesenta) fue elaborada en Cuba por Eduardo Davidson (1929-1994) e importada inicialmente a La Gran Manzana por José Fajardo, el flautista dominicano Johnny Pacheco tuvo la audacia de proclamar en un programa de televisión estadounidense que él era “él padre de la pachanga”, ante lo cual, Davidson, un músico exiliado que era abiertamente gay (antes de que estuviese de moda serlo), replicó de manera fehaciente: “Bueno, si tú eres el padre… yo soy la madre”...

 

 

 
 

 

 

 

 

       
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