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ANECDOTAS

TÓPICOS DEL
TRÓPICO ANECDÓTICO
Por
Luis Tamargo
El
prolífico pianista y compositor James Hubert Blake (mejor conocido
como Eubie Blake, 1883-1993), ya había cumplido 97 años de edad
cuando un indiscreto entrevistador le preguntó: “¿A qué edad
desaparece el instinto sexual?”. El maestro del 'ragtime' contestó
inmediatamente: “Va a tener que preguntárselo a alguien mayor que yo”.
En junio de 1999, a raíz de su exitosa presentación en el Playboy
Jazz Festival, la fabulosa cantante Mayra Caridad Valdés dialogó
extensamente con varios periodistas angelinos. Uno de ellos formuló
la siguiente pregunta: “Mayra, ¿por qué su padre, el pianista Bebo
Valdés, fue apodado 'El caballón'?”. La respuesta de la diva
principal del jazz cubano fue contundente: “¡Ay, señor, esas cosas
no se preguntan!'
A finales de los años 40, el trompetista Dizzy Gillespie y el
percusionista Chano Pozo emprendieron una innovadora revolución
musical al fusionar los ritmos cubanos con el jazz estadounidense.
Chano solía quejarse de la barrera lingüística que existía entre
ellos: “Me no speak English. Dizzy no speak Spanish”. A lo que Dizzy
sagazmente solía responder: “Yeah, but we both speak African”.
El día en que se esperaba el arribo a La Habana de Julius Niyerere –
antiguo mandatario de Tanzania –, los comisarios culturales del
régimen castrista enviaron una delegación rumbera al Aeropuerto de
Rancho Boyeros con miras a impresionar al visitante tercermundista
con un evento folclórico de índole seudo negroide. Los susodichos
nunca se imaginaron que el avión de Niyerere no llegaría en el
tiempo fijado, sino que se demoraría varias horas en arribar al
aeropuerto habanero. Debido a tan imprevista tardanza, el asignado
piquete se dedicó a consumir una cantidad enorme de ron, aguardiente
y otras bebidas alcohólicas. La embriaguez colectiva salió a reducir
cuando Niyerere llegó finalmente y descendió de su avión, mientras
los beodos solariegos de etnia afrocubana entonaban su improvisada
rumba de bienvenida: “Niyerere, Niyerere / Venimos a recibirte / y
no sabemos quién ere…”,
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